Sinopsis

Lydia y Martín siempre han sido muy buenos amigos, hasta que Zac, el mejor amigo de Martín, lo convence para que empiece a salir con ella. Algún tiempo más tarde, Zac le dirá que la deje, que no vale la pena. Martín, que siempre ha sido un chico muy maleable, lo hará, por lo que la relación de Lydia y Martín se volverá bastante hostil… por culpa de su ruptura, Lydia se verá obligada a refugiarse en los brazos de Carlos, un amigo del colegio, más tarde ambos acabarán muy enamorados, Lydia de Carlos y Carlos de Ariadna, la mejor amiga de Lydia la cual tuvo un romance con Martín tres años atrás y aún sigue enamorada de él… ¿Y si al final Martín se da cuenta de que Lydia le gustaba de verdad? ¿Será tarde para arreglar su error? ¿Qué pasará entre tantos líos amorosos?

martes, 3 de julio de 2012

Capítulo 25. Miradas incomprendidas.

Capítulo 25.
(Narra Martín)
Esa tarde había quedado con Olga, una amiga del instituto para intentar olvidar un poco de todo y reconducir un poco mis sentimientos hasta otros destinos. Le había causado daño a Lydia y a Ariadna, y estaba bastante claro que ninguna de las dos querría seguir manteniendo ningún tipo de relación conmigo, por lo que era mejor empezar a conocer chicas nuevas.
Olga era una chica guapa, simpática pero no demasiado graciosa... pero de las que conocía, era de las aceptables. Igualmente sólo quería olvidarme un poco de todo y pasar página, quizás ella me ayudaría.

(Narra Ariadna)
Estaba viviendo la mejor época de mi vida junto a Carlos, nunca me había sentido igual... ni si quiera con Martín. Con él todo había sido sufrir y sufrir, con Carlos... con él no había nada que sufrir, él era genial. Lo quería por encima de todas las cosas, y él no paraba de demostrarme que él también sentía lo mismo por mí.
Habíamos quedado en ir juntos a dar un paseo por ahí mientras en su casa terminaban unas pequeñas reformas que estaban haciendo.
[...]
—Cariño, ¿cómo estás?— Me susurró al oído mientras me abrazaba por la espalda, rodeándome la cintura.
Me sonrojé y sonreí.
—Mucho mejor ahora que estás conmigo. —Dije mientras me giraba y lo besaba, pues con un beso podía transmitirme lo que verdaderamente sentía.
—Pues yo ahora estoy mucho mejor—Contestó con una sonrisa de bobo que me encantaba.
Nos dimos la mano y fuimos rodeando el barrio mientras me contaba que le habían pillado una revista guarra a uno de las reformas en el trabajo y que su madre le había montado una buena. También le conté que me había llamado la madre de Lydia y me había contado lo sucedido, cosa que lo alarmó bastante.
—¿Que qué?—Murmuró con el rostro frío.
—Está fuera de peligro, le darán el alta muy pronto. Si quieres podemos ir a verla.—Le sugerí.
Asintió, con el rostro endurecido.
Intenté darle un beso para calmarlo, y aunque al principio se le notaba un poco tenso, se fue dejando llevar.
—No puedes hacerme eso, tonta. Se supone que esto que estar mal, es nuestra amiga.—Me dijo al oído, haciendo que el roce de sus labios me hiciese suspirar. —Te quiero.—Adoraba cuando me decía te quiero estando tan cerca... eran unos momentos tan... mágicos.
—Tranquilo tonto, está perfectamente. Sólo ha sido un susto. Ya me informé yo, que para algo soy su mejor amiga, pero vayamos a verla de todas formas.—Le abracé fuerte y después salí corriendo, tirando de él tras de mí.
Nos íbamos riendo cuando choqué con alguien.
Era una chica cualquiera, pero su cara me sonaba de algo... supuse que del instituto, pues yo tampoco salía demasiado por ahí.
—Eh... lo siento, perdona. No estaba mirando.—Me disculpé, mientras llegaba Carlos por detrás y me atraía hacía sí por las caderas.
—Perdónala, estábamos jugando. Ha sido culpa mía, yo la he provocado.—Dijo Carlos con un tono tan formal que no pegaba nada con la situación.
Le di un ligero codazo en las costillas, la chica iba a pensar que nos estábamos riendo de ella.
—No pasa nada, estoy bien—Contestó secamente la muchacha.
—Hola Olg...—La cara de Martín al vernos tuvo que ser parecida a la nuestra al verlo a él.—...a.
Vimos cómo le daba una cerveza a la chica y se quedaba él con otra, por lo visto acabábamos de interrumpir una cita. Los cuatro nos quedamos callados y Carlos me apretó más fuerte contra él en ademán protector.
Era un momento bastante tenso... nadie se atrevía a decir nada.
—Ariadna, ¿te has enterado de lo de Lydia?—Soltó a bocajarro Martín.
Asentí, algo desorientada de que él lo supiera.
—Me llamó la madre, creo que no sabe que su hija y yo ya no somos ... tan cercanos. Si la ves... ¿te importaría darle recuerdos de mi parte? Que se mejore pronto. No he ido a verla porque pensé que no sería lo más conveniente.—Lo decía en tono distante y educado, no parecía el mismo. Quizás había cambiado de verdad.
—De acuerdo. Ahora nos tenemos que ir, adiós.—Contestó Carlos mientras su brazo de acero me instaba a marcharnos, sin dejar lugar a réplicas.
Nos fuimos, dejando atrás la tensión en el ambiente.
Carlos y yo estuvimos un rato en silencio, asimilando que Martín ya tenía una nueva novia... y que por raro que pareciese no me molestaba lo más mínimo. De hecho me alegraba por él. Me parecía genial que hubiese rehecho su vida.
—Qué cerdo... como se hubiese atrevido a tocarte... yo... juro que lo mato.— Comentó Carlos. —Después de lo de Lydia yo no me fío de ese idiota.
—Creo que ha cambiado...—Intenté defenderlo, pero sin demasiado entusiasmo.
—No te engañes Ariadna, las personas nunca cambian.—Murmuró mientras me miró con los ojos helados.
Al parecer le guardaba un profundo rencor a Martín... quizás el que también debería guardarle yo por lo que nos hizo a mí y a Lydia... pero no. Yo ya lo había perdonado. Ya no éramos amigos, pero tampoco lo odiaba.
(Narra Lydia)
A primera hora del día me había despertado sintiendo un cálido aire en mis labios, era un aire caliente, pero me gustaba.
Abrí los ojos y casi me caigo de la cama al ver que era Álex, que estaba demasiado cerca de mi rostro.
—¡¿Pe-Pero qué haces?!— Le grité, asustada.
—Lo siento, lo siento, ¡Perdona! Sólo trataba de evaluar los daños—Dijo mientras me ofrecía un pequeño espejo. Era verdad, tenía algunos pequeños puntos en la ceja y algunos raspones por la cara... pero absolutamente nada grave.
Me sonrojé por el simple hecho de haber pensado que quizás iba a besarme... como sucedía en las películas... sonreí interiormente qué ilusa.
—¿Ha-hace mucho que estás aquí? —Pregunté para salir de ese momento incómodo e intentar que los latidos del corazón me aminorasen.
—Hace un rato, he venido en cuanto he podido, quería saber que de verdad estabas bien, Lydia. Lo he pasado muy mal...
Me sonrojé aún más y el monitor cardíaco empezó a aumentar considerablemente el ritmo, haciendo que me avergonzase todavía más.
Escuché una risa en el marco de la puerta.
—Vaya, veo que ya se han reencontrado estos dos tortolitos, se nota, ¡Se nota!—Decía mientras se reía.
Pasó, intentado mantener la compostura aunque sin perder esa sonrisa cómplice que lo caracterizaba.
—Bueno Lydia, ¿cómo te encuentras hoy?
—Bastante bien la verdad. —Noté que empezaba a reírse de nuevo.
—Ya lo veo, ya...—Decía mientras observaba el monitor cardíaco, que en los últimos momentos se había normalizado aunque seguía alto debido a la vergüenza que este señor me hacía pasar.
Estuvo revisando que todo estuviera en orden y me trajo más sopa insípida con más zumo, esta vez de piña.
—Toma, supuse que aquí sólo te pondrían comida sin sabor y... bueno... no quería que te murieses del asco— Vi cómo en su mano extendida había un bocadillo de jamón envuelto en papel film transparente.
—Muchas gracias...—Cogí el bocata y agradecí enormemente el gesto, tenía hambre, la comida del hospital era horrible.
Empecé a comer cuando me acordé de que ahora éramos novios, estuve tentada a preguntar... pero quizás para él la respuesta era demasiado obvia y preguntarle sería dar a entender que yo pensé en otra cosa... por lo que preferí no arriesgarme. Él lo había dicho para estar informado sobre mi estado, como lo hubiese hecho cualquier otra persona.
Quería hablar con él sobre lo nuestro, pero sentía que ese no era el momento, que aún no. Quizás... el accidente había sido una seña... algo bestia, pero una señal al fin y al cabo.
Él no paraba de mirarme, pero me miraba ensimismado... y otra vez mi mente se puso a cavilar...su mirada... parecía reflejar algo más. Pero no, yo sabía que sólo estaba analizando mis heridas.
Tardé en comer más de lo habitual ya que su mirada me ponía nerviosa aún cuando sabía que no me miraba a mí, miraba mis daños.
Estuvimos hablando el resto de la mañana hasta que tuvo que irse porque tenía que hacer unos recados para su padre.
Cuando se fue, aunque había prometido venir a verme todos los días hasta que me dieran el alta, sentí un vacío que en ese momento supe que sólo él podría volver a llenar.

10 comentarios:

Anónimo dijo...

Me a encantado enserio genial :)

Anónimo dijo...

Me a encantado enserio genial :)

CuatroTequieros dijo...

¡Muchas gracias! :)
No olvidéis mirar el aviso del lateral del blog ^^

Miss Lunarïe dijo...

¡¡Ooooohhhh qué romántico ha sido este capítulo!!

1º. Me encanta la pareja que hacen Ariadna (me encanta esta tía) y Carlos (aunque varias veces haya dicho que no me cae muy bien). :D

2º. Me alegra que Ariadna haya perdonado a Martín y que éste haya cambiado. <3

3º. Umm... ¡Lydia es la cosa más ñoña que he visto (leído en este caso) en mi vida! La historia en sí es muy romántica (he de decir que aunque yo no soy muy romántica -de personalidad- me encantan los libros románticos y esta historia), pero es que Lydia y sus ñoñacas (¿existe esa palabra? 'Ñoñaca')frases a veces me superan. ¬¬

Perdona si el tercer punto te ha parecido muy... ¿crítico? (no sé cómo describirlo) pero pensé que te interesaría saber qué opinan tus lectores sobre los personajes.

Pero que haya hecho una crítica sobre Lydia no significa que no me guste el capítulo. Como siempre, genial y como consigues hacer siempre... ¡me dejas con ganas de más! ;D

Desy dijo...

Ohhhhhh!! Espero impaciente el próximo :D

Miss Lunarïe dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Anónimo dijo...

ohh!! Vamos, para cuando el siguiente??!!

Anónimo dijo...

cuando pondras el proxima capitulo!!?

Anónimo dijo...

Para cuando el proximo? llevo esperando muuuuucho! jeje :D

Anónimo dijo...

Ya hace un año, cuando vas a seguir la historia? :(