Sinopsis

Lydia y Martín siempre han sido muy buenos amigos, hasta que Zac, el mejor amigo de Martín, lo convence para que empiece a salir con ella. Algún tiempo más tarde, Zac le dirá que la deje, que no vale la pena. Martín, que siempre ha sido un chico muy maleable, lo hará, por lo que la relación de Lydia y Martín se volverá bastante hostil… por culpa de su ruptura, Lydia se verá obligada a refugiarse en los brazos de Carlos, un amigo del colegio, más tarde ambos acabarán muy enamorados, Lydia de Carlos y Carlos de Ariadna, la mejor amiga de Lydia la cual tuvo un romance con Martín tres años atrás y aún sigue enamorada de él… ¿Y si al final Martín se da cuenta de que Lydia le gustaba de verdad? ¿Será tarde para arreglar su error? ¿Qué pasará entre tantos líos amorosos?

viernes, 4 de mayo de 2012

Capítulo 21. Cerrando capítulos.

Capítulo 21.
(Narra Álex)
Había pensado mucho lo que dijo Zac, pero más en lo que pensaba yo mismo... ¿Qué tenía que hacer? Me daba cosa dejar a Fátima... pero sólo llevábamos dos meses y ya me estaba agobiando como si fuésemos marido y mujer... yo no quería una relación así.
Vibró mi móvil justo cuando noté que estaba a punto de llegar a una conclusión.
—¿Hola?—Pregunté, sin querer había descolgado sin mirar quién era.
¡Hola, Álex! —Oí la voz de Fátima, algo melosa y con un tono cansino.—¿Cómo estás mi amor? Hace ya mucho que no nos vemos, ¿Dónde has estado? ¿Por qué no me has llamado?—Suspiré, intentando recordar por qué salía con ella, aguantando que me preguntase cada detalle de lo que había hecho el tiempo que llevábamos sin vernos (que en realidad era poquísimo...).

—No he hecho mucho, he estado por aquí y por allí, con amigos y eso. ¿Y tú? ¿Cómo estás?—Pude parecer algo seco, pero estaba dando lo mejor de mí.
Aquí, cari... oye ¿te parece si nos vemos en un rato? Tengo ganas de ti... —Dijo, alargando la última palabra todo lo que podía.
—Claro, nos vemos en el parque después a las diez, te espero. Adiós.—Dudé si despedirme con un te quiero... finalmente opté por dejarlo.
Oí el pi, pi, pi... del teléfono, había colgado sin darme cuenta.

(Narra Lydia)
Salí a dar una vuelta después del colegio, algo agotada ya que como se acercaban las vacaciones de invierno, nos intentaban meter todo lo que no les había dado tiempo de golpe.
Me vestí con lo más sencillo que cogí del armario y salí a dar una vuelta yo sola, no tenía mucho que hacer más que seguir mirando tiendas, y ver cómo algunas ya estaban con todos los adornos navideños...
Fue la primera vez que tuve que abrigarme bien, ya comenzaba a entrar el frío de verdad.
Di vueltas y vueltas por las tiendas hasta marearme, finalmente había fichado una cafetera Nespresso para mi madre, unos patines nuevos para mi padre (los necesitaba para su trabajo como camarero) y algunos detalles para mis primas.
Salí de la calle de las tiendas hasta dirigirme a un patio cercano donde había unas sombrillas que daban calor y que ponen en algunos bares para que la gente no se congele fuera.
Era una sensación agradable, por lo que me senté en una que estaba al lado de la mesa de un bar-restaurante y de paso me pedí una cocacola.

(Narra Álex)
Salí algo temprano, quizás por el nerviosismo, algo en mi interior me decía que este día sería definitivo para mi relación con Fátima.
Aun caminando con bastante lentitud, llegué al parque con algo de antelación, y cuál fue mi sorpresa ver que ya habían puesto las sombrillas eléctricas de las que se encargaba el bar de la esquina. Cuando pasé por allí, me fijé que en una de las mesas, estaba Lydia.
—Anda, pero mira a quién tenemos aquí, ¿eh? Parece que me espías, Lydia—Bromeé.
—Jajaja, muy gracioso cuando eres tú quien siempre aparece donde estoy yo.—Contestó, algo sorprendida por encontrarme allí.
Me reí.
—Es cierto, siempre coincidimos, supongo que será cosa del destino.—Volví a bromear, obviamente no hablaba en serio.—Oye, estoy esperando a Fátima, ¿puedo sentarme mientras?—Pregunté cortésmente.
—Claro, te invito a una cocacola si quieres... o... bueno... ¿tú bebes?—Sugirió, alzando una ceja.
—Sí, preferiría una birra, pero como hay menores delante, tomaré un 7up.—Le guiñé un ojo, para que no se lo tomase en serio.
Cuando el camarero nos trajo las bebidas y empezamos una conversación más para romper el hielo que otra cosa, noté que Fátima se acercaba por detrás de Lydia.
—Hey, Fátima, cómo has tardado...—Pude observar que no estaba de buen humor, por lo que decidí llevármela cuanto antes por si me tenía que montar algún numerito, que no fuese en público.—Bueno, nosotros nos vamos ya, Lydia. Adiós, muchas gracias por el refresco, y a ver si coincidimos más—Terminé con una risotada alegre, dándole palmadas en el hombro.
Nos alejamos agarrados de la mano, pero en cuanto doblamos la esquina se zafó con brusquedad.
—¿Qué diablos te traes tú con mi prima?—Inquirió, algo enfadada, mirándome con intensidad, como hacía cada vez que pensaba que iba a soltarle alguna mentira.
—Nada. —Estuve tentado de darle explicaciones, pero me había cabreado... no me había dicho ni hola. —Por cierto, hola. Yo estoy muy bien, me alegro de que preguntes, y sí, yo también te he echado de menos.—Le comenté con sarcasmo.
—Cállate, ¿cómo quieres que me alegre si te veo con otra chica en repetidas ocasiones? ¿eh? ¿Os estáis liando, verdad? ¿Es eso? —Casi terminó chillándome.
—Eh, Fátima. Te he dicho que no hemos hecho nada, simplemente estaba esperándote y como ella estaba en el bar, pues me senté y me invitó a un refresco.—Escupí, al final tenía que darle las explicaciones que no se merecía.
—¡Mentira! ¡Seguro que habíais quedado de antes! ¡¿Y qué era eso de “a ver si coincidimos más”?! ¿Eh?—Esta vez estaba chillando como hacía siempre que perdía los estribos por los celos.
Me enfadé.
—Eh, oye, yo no tengo por qué darte más explicaciones. Te he dicho que no hay nada entre Lydia y yo ¡Que es tu prima por Dios! Y si no me quieres creer, no me creas, que me tienes harto ¿sabes?—Le recriminé, intentando controlarme.
Me miró con los ojos abiertos como platos.
—¡¡Ya no me quieres!! ¿Verdad? ¡Seguro que es por ella! —Gimoteó.
Sonreí amargamente, lo curioso era que sólo llevábamos dos meses y nunca le había dicho que la quería.
—¿Sabes qué? Quiero dejarlo, Fátima. Estoy cansado. Hemos terminado.—Las palabras salieron de mi boca casi de forma automática, sin pensar... y cuando lo pensé, no me arrepentí.
Se calló el último reproche que me iba a hacer, su boca casi se desencaja del asombro.
Cuando consiguió recuperar la normalidad, me miró, con mucha más frialdad que nunca.
—Si eso es lo que quieres, tú allá. Luego no me vengas suplicando, estúpido.—Creí que no responder a sus provocaciones era lo mejor, por lo que opté por observar cómo se iba, caminando con la cabeza alta... orgullosa, altanera... como siempre.
Me había quedado un malestar general en el cuerpo, no tenía ganas de ver a nadie, así que decidí que mis “vacaciones” en el pueblo habían terminado y me volví a Málaga.

(Narra Ariadna)
Me había quedado algo conmocionada por el repentino arrepentimiento de Martín, el cual no me inspiraba total confianza aunque parecía sincero.
Pero por otra parte, ahora me sentía libre como para quedar a solas con Carlos cuantas veces quisiera, y eso de momento me alegraba bastante.
En Carlos había descubierto un chico especial, era sencillamente increíble... pero temía enamorarme de nuevo, sólo lo había hecho una vez y acabó en desastre. Martín me había hecho demasiado daño como para que me pudiese volver a enamorar.
El frío apretaba, por lo que ya tenía que abrigarme bien, pensé en comprarle algo a Lydia por navidad, ya que aunque en mi familia no era una fiesta muy festejada, a ella le hacía ilusión.
Hacía demasiado frío como para salir, por lo que lo dejé para otro día.
Iba a acostarme cuando mi móvil sonó.
Era un whatsapp de Carlos, por lo que brevemente, un instante antes de leerlo, mi corazón latió algo acelerado.
Oye Ari... que... me encantó estar contigo, eres genial. ¿Te apetecería ir conmigo al cine? O a patinar sobre hielo... o a comer más helado xP, o a lo que a ti te apetezca...
:-P.
Si antes mi corazón estaba a cien, ahora estaba a mil... él quería repetir... y por supuesto yo también, aunque tenía un miedo a cagarla increíble... a mí siempre me había dado igual cómo comportarme con el resto del mundo... pero con él era diferente, con él quería hacer las cosas bien.
Me mordí el labio, deseosa de contestarle...
Sí, por supuesto ;-D

9 comentarios:

Anónimo dijo...

Me encanta tu historia, cada vez esta mas interesante ;)
Pasate por la mia.
Un besazo.
http://tequieromasdeloquetupuedespensar.blogspot.com.es/?m=0

virgi dijo...

me a gustado el capitulo

Anónimo dijo...

ooooooooooooooo! :D me a encantado que hablaran tantos personajes en el mismo capituloo! porfin fatima y alex han cortadoo! espero el siguiente cap con ansiaa

CuatroTequieros dijo...

Muchísimas gracias a todos por vuestra opinión :D

Y sí, intentaré subir el próximo lo antes posible ;D

Anónimo dijo...

Me encanta ! Y ahora hasta me parece mas interesante la historia de Ariadna y Carlos ! Te doy la enhorabuena tu historia es genial:)

CuatroTequieros dijo...

Gracias, me alegro de que ahora te guste más :D

Anónimo dijo...

Me encanta la historia! Cuando vas a poder subir el siguiente?

Anónimo dijo...

Hoolaa! He leido toda la historia ahora y quiero decirte que me encatnta, que no dejes de escribiir eeh! Un beso... Aah y SIGUIENTE!

Desy dijo...

Impaciente por leer el siguiente!!