Sinopsis

Lydia y Martín siempre han sido muy buenos amigos, hasta que Zac, el mejor amigo de Martín, lo convence para que empiece a salir con ella. Algún tiempo más tarde, Zac le dirá que la deje, que no vale la pena. Martín, que siempre ha sido un chico muy maleable, lo hará, por lo que la relación de Lydia y Martín se volverá bastante hostil… por culpa de su ruptura, Lydia se verá obligada a refugiarse en los brazos de Carlos, un amigo del colegio, más tarde ambos acabarán muy enamorados, Lydia de Carlos y Carlos de Ariadna, la mejor amiga de Lydia la cual tuvo un romance con Martín tres años atrás y aún sigue enamorada de él… ¿Y si al final Martín se da cuenta de que Lydia le gustaba de verdad? ¿Será tarde para arreglar su error? ¿Qué pasará entre tantos líos amorosos?

miércoles, 23 de mayo de 2012

Capítulo 22. Nuevos horizontes.

Capítulo 22.
(Narra Lydia).
Hacía ya tres días que habían dado las vacaciones de navidad y ya me había quedado sin cosas que hacer.
Mi abuela junto con mi madre y mi tía se tiraban el día por ahí o encerradas en la cocina, y yo no salía demasiado debido al frío o porque simplemente no tenía ganas de salir.
Fátima no podía estar mejor aparentemente, se había pasado desde que cortó con Álex poniéndolo como un trapo a cualquier persona que le preguntase el porqué de su ruptura… aunque por las noches la escuchaba gimotear en sueños mientras susurraba su nombre. Y a mí me miraba con hostilidad cada vez que podía, intentando echarme la culpa de que Álex rompiese con ella.

viernes, 4 de mayo de 2012

Capítulo 21. Cerrando capítulos.

Capítulo 21.
(Narra Álex)
Había pensado mucho lo que dijo Zac, pero más en lo que pensaba yo mismo... ¿Qué tenía que hacer? Me daba cosa dejar a Fátima... pero sólo llevábamos dos meses y ya me estaba agobiando como si fuésemos marido y mujer... yo no quería una relación así.
Vibró mi móvil justo cuando noté que estaba a punto de llegar a una conclusión.
—¿Hola?—Pregunté, sin querer había descolgado sin mirar quién era.
¡Hola, Álex! —Oí la voz de Fátima, algo melosa y con un tono cansino.—¿Cómo estás mi amor? Hace ya mucho que no nos vemos, ¿Dónde has estado? ¿Por qué no me has llamado?—Suspiré, intentando recordar por qué salía con ella, aguantando que me preguntase cada detalle de lo que había hecho el tiempo que llevábamos sin vernos (que en realidad era poquísimo...).