Sinopsis

Lydia y Martín siempre han sido muy buenos amigos, hasta que Zac, el mejor amigo de Martín, lo convence para que empiece a salir con ella. Algún tiempo más tarde, Zac le dirá que la deje, que no vale la pena. Martín, que siempre ha sido un chico muy maleable, lo hará, por lo que la relación de Lydia y Martín se volverá bastante hostil… por culpa de su ruptura, Lydia se verá obligada a refugiarse en los brazos de Carlos, un amigo del colegio, más tarde ambos acabarán muy enamorados, Lydia de Carlos y Carlos de Ariadna, la mejor amiga de Lydia la cual tuvo un romance con Martín tres años atrás y aún sigue enamorada de él… ¿Y si al final Martín se da cuenta de que Lydia le gustaba de verdad? ¿Será tarde para arreglar su error? ¿Qué pasará entre tantos líos amorosos?

domingo, 26 de febrero de 2012

Capítulo 14. ¿Repetimos?

Capítulo 14
Esa noche tuve pesadillas con las canciones del grupo del día anterior, no cantaban mal, pero las canciones en sí no eran demasiado buenas, aunque a Ariadna le habían encantado, no me extrañaría que ahora fuese su grupo favorito.
Mientras pensaba en lo encantador que había estado Carlos, caí en la cuenta de que Ariadna había estado algo seca con él. De repente, se me vino a la cabeza la imagen del sueño anterior, Ariadna y Carlos besándose… y por un momento me alegré de que no naciese una amistad entre ellos ¿Sería mi amiga capaz de traicionarme así? —¿Y por qué no? Después de todo, tú le hiciste lo mismo a ella saliendo con Martín…—Me habló una vocecilla dentro de mi cabeza.

Sacudí la cabeza, no queriendo pensar más en aquello, ¡Era una tontería pensar algo así cuando se sabía que se llevaban fatal!
[…]
—Chicos, dice el director que Ana Hidalgo ha faltado, pero viene Adrián a sustituir. —Nos anunció Sandra, la delegada.
Se oyó un abucheo por toda la clase, obviamente preferíamos tiempo libre.
A los cinco minutos llegó el profesor de Lengua.
—Bueno chicos… vamos bajando al gimnasio que aquí tienen ahora clase los de optativa.— Anunció Adrián.
[…]
—¿Qué os tocaba hacer hoy?—Le preguntó el hombre a Miguel Cerriá Santos, el delegado de deportes.
—Empezar un tema nuevo, expresión corporal, creo.—Contestó.
—Bueno, pues no os voy a dar tiempo libre, vamos a hacer cosas. Poneos en parejas, pero no las que queráis, sino las mismas que usasteis para el trabajo de Lengua, el corto. —Mi corazón latió, acelerado. Volvería a ponerme con Carlos. Sonreí de manera involuntaria.
—Me parece que nos toca otra vez, pelirroja.—Sonrió el chico mientras se acercaba a mí.
—Sí, ¿qué querrá que hagamos?—Dije, sin dejar de sonreír en ningún momento.
—Venga, venga, a callar ya. Primero haremos algunos ejercicios de confianza. Uno se dejará caer y el otro tendrá que cogerlo antes de que llegue al suelo. Si alguien deja caer al compañero, irá directo al director ¿de acuerdo? Mucho cuidado, chicos.—Señaló el tutor.
—¿Quién empieza?—Pregunté a mi pareja.
—Las damas primero, por supuesto.—Me guiñó un ojo, haciendo una reverencia con aire teatralmente caballeroso.
Hice amago de reírme por la gracia, aunque me salió una tos seca, pues me había embobado mirando sus labios, los cuales fruncía intentando que no se entreviese la sonrisa en su rostro. Instintivamente, me mordí mi propio labio, reteniendo mis ganas de besarlo ahí mismo.
Sacudí la cabeza, no podía estar pensando en eso.
—Claro, pero no me vayas a dejar caer, ¿eh?—Dije, dándole la espalda.
—Eso jamás, pelirroja.—El corazón me dio un vuelco, ¿El doble sentido era cosa mía? ¿Intentaba decirme algo más? La sangre inmediatamente subió a mi rostro, haciendo que mi cara casi se confundiese con el pelo.
Cerré fuertemente los ojos, con algo de miedo, y me dejé caer.
Tardó demasiado en cogerme —abrazarme más bien—desde detrás, pero al menos no me dejó que me estampase contra el duro y frío suelo.
Repetimos el proceso a la inversa, y sobra decir que lo abracé con más fuerza y efusividad de la estrictamente necesaria, pero no iba a dejar pasar la oportunidad.
Al cabo de un tiempo, ya se hizo un poco aburrido, ¿Nos iba a tener haciendo eso toda la hora?
—Lydia, a ver si quedamos otro día, ¿no?— Soltó así, de repente.
—¿Cómo? —Lo miré, con los ojos como platos mientras él se dejaba caer por enésima vez.
Tardé en reaccionar y lo agarré de la camiseta un poco antes de que cayese al suelo.
—Joder, que me matas.—Vociferó.
—Perdona, pero ¿qué has dicho?—¿Lo había escuchado bien? ¿Él quería quedar conmigo? ¿Otra vez? Una enorme sonrisa de oreja a oreja se apoderó de mi rostro.
—Que me gustaría quedar otra vez, ¡Y dile a Ariadna que ya me he aprendido su nombre! —Se rio mientras me guiñaba el ojo por segunda vez.
¿Cómo? ¿Ariadna? ¿Por qué tendría ella que venir con nosotros? Fruncí el ceño, no quería que viniese.
—Esto… creo que Ariadna no podrá venir…—La excusé, ya me lo agradecería ella.
—¿Cómo lo sabes? Puedo ir yo a preguntárselo.—Comentó como sin querer darle importancia.
—Eh… bueno… no sé… ya… ya se lo digo yo, tranquilo, descuida.—Me había quedado algo bloqueada ¿Se suponía que a Carlos le caía bien Ariadna? Una oleada de celos me invadía por momentos.
Aunque qué más daba, a Ariadna no le caía bien Carlos, seguro que no querría venir. Sonreí. Estaba hecho, ella diría que no y ya está.
[…]
A la salida fuimos a hablar con Ari, estaba en la puerta de su clase, mirando sin ver.
—Hey Ari, ¿qué tal? Dice Carlos que si te vienes este viernes a dar una vuelta.—Mentalmente crucé los dedos, deseando que dijese que no.
Pareció pensárselo, demasiado quizás.
—Creo que sí puedo. —Vi de reojo cómo Carlos sonreía tontamente. Me enfurecí.
Agarré a Ariadna del brazo y me la llevé a una esquina.
—Ari, sé que no te cae bien, no tienes que decir que sí por mí, puedo apañármelas sola con él.—Casi le gruñí.
—No es por ti, es solo que no tengo nada que hacer el viernes. —Contestó más borde de lo normal.
—Bueno, Ariadna, entonces ¿te vendrás?—Preguntó Carlos.
—Sí. —La despampanante chica se fue yendo, dejando a Carlos con la palabra en la boca.
Pensé que los celos por Ariadna eran una estupidez, era mi amiga, no se merecía que desconfiase de ella de esta manera.
—Pelirroja, se me olvidaba. A ver si un día quedamos tú y yo ¿no? Creo… creo que estás mal por lo de Martín, somos amigos, ya sabes, puedes contarme lo que te pasa.—Se me paró el corazón. ¿Realmente había dicho lo que había dicho? ¿Y por qué me lo soltaba tan a bocajarro? Sentí que me faltaba el aliento.
Me faltó un poco para no empezar a gritar ahí mismo.
—Por supuesto que sí, Carlos, cuando tú quieras, de verdad.
—¿Te viene bien hoy? Estoy preocupado por ti, pelirroja. —Me miraba con más intensidad de la que me tenía acostumbrada. Pocas veces sacaba ese lado suyo tan … profundo.
—E… e… estupendo Carlos…Me viene estupendo—En realidad tenía pensado adelantar dos o tres trabajos, pero ya los haría más adelante.
—Pues luego nos vemos pelirroja—Me guiñó un ojo mientras lo veía alejarse.
—Oye, mejor quedamos en el Pino tuerto, ¿vale?—Murmuré.
Asintió, levantando el pulgar.
Sonreí y me extrañé a la vez, ¿Quién hacía ese gesto todavía?

12 comentarios:

Anónimo dijo...

mmmm.. la historia enganchaa..pero..a este capitulo le faltaba chispa...aun asi esta muy bien pero en mi opinion me gustaria que pusieras alguna parte en la que narrara ariadna y que pase algo interesante en la relacion de carlos y ariadna de una vez!un consejo: no te enrolles mucho y ve a la accion :)

CuatroTequieros dijo...

Me alegro de que te guste la historia :)
Sí, no estoy del todo satisfecha de este capítulo, lo siento, intento mejorar :)
¡Intentaré hacerlo, lo prometo! ^^

Gracias por el consejo ^^

Desi dijo...

Anónimo 1 tiene razón...podrías haber dejado el capítulo en cuando Carlos le dice a Lydia que quiere quedar con ella porque la forma en la que termina le falta chispa...de todas formas me encanta como la historia va a más ;)

CuatroTequieros dijo...

Haré lo que pueda para mejorar en el siguiente capítulo, es verdad que este ha estado flojillo, mis disculpas.

¡Gracias! Me alegra que os guste :)

Elena G. dijo...

no te preocupes porque este este mas flojito, el siguiente seguro que sale mejor, pero es verdad que ariadna podria contar como se siente y eso, porcierto, ¿que es de martin y zac?
sigue asi, y suerte!

CuatroTequieros dijo...

Muchísimas gracias Elena G, de verdad :)
Sí, el siguiente intentaré mejorarlo ^^
¡Muchas gracias, lo tendré en cuenta!
¡Ya se verá, se verá! :D

Cristy dijo...

Me encanta el capítulo, igual que los demás, pero estoy de acuerdo con Elena G.;¿Dónde está Martín? Por cierto,alguna vez podrías escribir desde el punto de vista de Zac para poder saber que opina él de todo esto. Pero sigue así. Está chulísima la historia.Un beso

CuatroTequieros dijo...

Gracias, me alegro de que te haya gustado :)
Tiempo al tiempo :D
Muchas gracias, otro para ti (;

Elena G. dijo...

oye, me gustaria saber si esta historia está basada en algo que te haya pasado a ti, o algun amigo tuyo o a algun conocido..

CuatroTequieros dijo...

Mmm... no realmente, es decir, es verdad que algunas cosas, no sé... algún pensamiento, frase, etc... sí es posible que esté basado en algo que me haya pasado, pero lo que es la historia en sí, ni de lejos...
Solo cosas muy muy concretas y sueltas, y nunca cojo las cosas ''al pie de la letra'', por ejemplo, si es algo que me ha pasado, pues de ahí saldría una escena más compleja y complicada, es decir, mi experiencia me serviría de base, pero qué va, Cuatro te quieros no está basando en la vida de nadie que yo conozca xDDD
Gracias por interesarte ^^

Adria R.H. dijo...

Me encanto tu entrada, escribes muy bien y hay cosas super chulas en tu blog.
las imagenes me encantan estan muy bien :D asi que te sigo y te dejo este comentario... ahi y te dejo mi blog para que tambien me sigas, dejes un comentario y si quieres le das a megusta:
http://cumplidoresdeilusiones.blogspot.com/

Maliik dijo...

Estoy de acuerdo con todas!!
Pero..igualmente me encanta la historia ^^
(Sorry, por comentar demasiado tarde)
Me encanta!!!!