Sinopsis

Lydia y Martín siempre han sido muy buenos amigos, hasta que Zac, el mejor amigo de Martín, lo convence para que empiece a salir con ella. Algún tiempo más tarde, Zac le dirá que la deje, que no vale la pena. Martín, que siempre ha sido un chico muy maleable, lo hará, por lo que la relación de Lydia y Martín se volverá bastante hostil… por culpa de su ruptura, Lydia se verá obligada a refugiarse en los brazos de Carlos, un amigo del colegio, más tarde ambos acabarán muy enamorados, Lydia de Carlos y Carlos de Ariadna, la mejor amiga de Lydia la cual tuvo un romance con Martín tres años atrás y aún sigue enamorada de él… ¿Y si al final Martín se da cuenta de que Lydia le gustaba de verdad? ¿Será tarde para arreglar su error? ¿Qué pasará entre tantos líos amorosos?

sábado, 18 de febrero de 2012

Capítulo 13. Un ángel... caído.

Capítulo 13.
Al día siguiente me levanté, pensando en el sueño tan raro que había tenido, pero era un sueño, no le di mayor importancia.
Me fijé también en el calendario que había enfrente de mi cama… Era casi Navidad, ¿Qué haríamos este año? ¿Con quién lo celebraría?
Mi cabeza vagaba entre un mar de pensamientos mientras me vestía para ir al instituto, con gran pereza por mi parte.
De repente, mientras observaba el cartón de leche, caí en la cuenta de que ese día había quedado con Carlos… y Ariadna. Sopesé a dónde podríamos ir y qué hacer.
¿Cine? No, estaba demasiado caro y no tenía dinero para gastar. ¿Skate park? No creo que a Ariadna le gustase. ¿De compras? Dudo que Carlos viniera.
[…]

En el instituto, vi que Martín que no estaba —Lo habían expulsado, aún le quedaban unos días en su casa— y sentí una opresión en el pecho, por mucho que me costase reconocerlo, una parte de mí seguía enamorada del chico de ojos verdes que había sido mi mejor amigo durante tanto tiempo. Recordé la primera vez que nos besamos, éramos jóvenes, nos gustábamos, pero sólo éramos amigos, eran besos sin compromiso. El compromiso, eso fue lo que fastidió nuestra relación, nunca debimos salir juntos. Me sentí aún peor, me había enamorado de él tanto en tan poco tiempo…
Sus pequeños gestos, su sonrisa infantil, todo… era él, en conjunto, él era quien me hacía suspirar, siempre me había gustado. Era Martín.
—¿Qué pasa pelirroja? —Una voz fuerte y grave a mi espalda me sacó de mi ensimismamiento.
—Hola—Me giré, a tiempo de notar que mi voz no sonaba ni fuerte ni convincente.
Me miró, sorprendido pues normalmente yo estaba de mejor humor por las mañanas.
—¿Y esa cara? —Dijo, con una despreocupación algo forzada.
¿Estaba bien? Creo que no, habían sido muchas cosas, aún no había asumido que Martín y yo no estábamos juntos… y mucho menos que él ya no me quería… e incluso si me quisiese, no podíamos estar juntos después de lo que me había hecho… no así.
Por un momento me cercioré de todo, Martín nunca más volvería a estar a mi lado, ni a abrazarme o a besarme, a decirme que me quería, nunca volveríamos a ser amigos… y mucho menos novios. Nunca.
Esa palabra resonaba en mi cabeza junto a su nombre “Martín, y tú… nunca más” Noté cómo el labio inferior me temblaba un poco, pero no iba al llorar. Intenté poner en práctica un truco que vi en la tele, mirar al techo y parpadear, así evitaría el llanto.
—Estoy bien, no es nada. —Murmuré con la voz algo cortada.
—Hoy a las 17:30 en Pino tuerto, ¿no? ¿O tu amiga vive muy lejos? —Me sorprendió que no insistiese… pero lo entendí, él ya había saldado su cuenta, yo lo consolé una vez… y él a mí otra. Ya no tenía ni que preocuparse por mí.
Sonreí con el humor más negro, qué ilusa había sido, y pensar que por un momento pensé que podía ver en él algo más, que quizás Carlos fuese lo que necesitaba para olvidar a Martín… qué estupidez. Un chico como Carlos podía encontrar a cualquier chica mejor, y Martín también…
—No, Ariadna vive cerca, sí, a las 17:30 en el parque sí. —Me fui a sentar, deseosa de empezar la clase para olvidarme un rato de todo lo que en ese momento me martilleaba la cabeza.
Realmente tenía ganas de estar con Carlos, así que necesitaba estar de buen humor para la tarde.
Fingí una sonrisa y fingí olvidarme de Martín, solo por una tarde.
[…]
Me duché y me puse mi mejor colonia, tenía ganas de estar guapa para Carlos, aunque fuese una tontería.
A las 17: 15h Ariadna llamó a mi puerta.
—Entra, está abierta.—Le grité desde el baño.
—¿Cierro?
—No, si vamos a salir enseguida, me falta peinarme y estaré lista.
Me hice la raya al medio y me dejé el pelo rojo ondulado cayendo sobre mis hombros.
—Ya estoy, ¿vamos?
—Sí, pero oye… ¿A qué viene quedar con ese tipo de repente? —Inquirió.
—Eh… pues no sé… supongo que para celebrar que hiciésemos tan bien el trabajo de Lengua… o no sé… por quedar, ¿no?
—Sí, lo entiendo, quedar por quedar… es sólo… que no sabía que teníais tanta confianza… últimamente se os ve mucho juntos, ¿no crees?—Me molestó un poco el tono que usó conmigo, ¿No era un poco… como si le tuviese que dar explicaciones?
—No lo sé, es que me ha caído bien.—Iba a decirle que como Martín no estaba, pues hablaba con él, mi círculo social tampoco era el más amplio del mundo. Pero no quería hablar de ello ahora.—¿Qué pasa, hay algún problema con eso?—Vale que era Ariadna, pero nunca se había interesado tanto por mi vida.
—No sé… es como… Martín ¿no lo has olvidado muy rápido?—Me quedé helada. ¿Cómo se atrevía a decirme eso?
La miré, con resentimiento ¿Qué sabía ella?
—Eso no te interesa—La corté, no iba a hablar de eso ahora. No quería. Punto. Tenía que dejarme en paz ¿no?
Asintió, cambiando de tema.
—Y dime, ¿qué hay entre tú y Carlos?—Sonrió, con una mirada pícara.
Me extrañó un poco que cambiase de humor tan rápido, pero lo dejé pasar.
—Nada. Ni si quiera sé si somos amigos. —Vi que Carlos ya nos estaba esperando junto a un banco frente al Pino tuerto.
Involuntariamente, sonreí. Si antes había habido algún pensamiento sobre Martín, se había esfumado.
De reojo vi que Ariadna suspiraba, cansada.


(Narra Carlos)
Salí corriendo de mi casa, casi llegaba tarde. Lydia, una amiga del instituto me había invitado a salir con ella y su amiga rubita.
Pensé en Lydia y en lo preocupado que me tenía… ¿Qué le pasaba esta mañana? Había estado de lo más callada, y tenía los ojos un poco llorosos, tristes. Sabía que no teníamos demasiada confianza, por lo que me ahorré preguntarle siquiera, podía parecer algo frío, pero era una tontería preguntar si sabía que no me lo iba a decir, ¿no? Sonreí, esa chica me gustaba un poco, era lista, guapa y simpática e incluso creo que yo le gustaba un poco.
No era algo novedoso, solía gustar a las chicas de mi edad por mi apariencia de macarra, pocas se daban cuenta de cómo era por dentro. Por eso me gustaba Lydia, porque me conocía un poco más, no se dejaba llevar por lo que veía.
Llegué al pino tuerto temprano después de todo, y a los cinco minutos, dos chicas cruzaron la esquina.
A la derecha, Lydia, y a su izquierda… ¡Dios! ¿Cómo no la había visto antes? Era la chica rubia a la cual tiré en baloncesto, pero ese día tampoco me fijé mucho en ella debido a que el uniforme era holgado y ella prácticamente me repelía.
Era… ¿Adriana? ¿Ángela? ¿Alicia? ¿Ana? Me puse algo rojo por no recordar el nombre, pero igualmente… era preciosa. Iba a sonar estúpido y meloso, pero parecía un ángel… unos cabellos rubios tan resplandecientes que prácticamente opacaban un rayo de sol mismo, unos ojos tan azules como el cielo primaveral, y unas curvas escandalosamente perfectas. Tragué saliva, a su lado Lydia parecía poca cosa.
—Hola Lydia, Adriana—Caí en la cuenta, se llamaba Adriana.
—Ariadna. —Corrigió el ángel, con voz tajante.
Me sonrojé, me había equivocado.
—Lo siento… hola, Ariadna. —Me sonrió cortésmente, una sonrisa que jamás olvidaré… sus labios carnosos y sensuales, sus pestañas voluminosas y tan negras como el carbón mismo… era… increíble. Me quedé un poco embelesado, pero traté de disimularlo.
—Esto… ¿A dónde vamos?—Casi había olvidado que Lydia estaba aquí.
—Donde tú quieras Ly, ¿Qué os apetece? Tengo entradas para una inauguración de un local en el centro, o un cine o teatro, no me acuerdo bien, como es el primer día, es gratis.
Intenté no mirar mucho a Ariadna para que no se notase el flechazo, la chica era alucinante…
—Eh… pues no sé…
—¡Oh, oye! No sé si os interesará, pero tengo entradas para un concierto que dan unos amigos míos, no son conocidos pero no son malos. Es hard rock. —Tocaban de 18h a 20h, no estaba mal y así descubriría qué le gustaba a Ariadna.
—¡Me encanta!—Gritó Lydia. Sonreí, sabía que a ella sí le gustaría.
—¿Y tú qué dices, rubia?—La chica me miró ofuscada, al parecer, no le gustaba que la llamase así.
—Tengo nombre, soy Ariadna Garrido Latorre, así que no me digas “rubia”. Y supongo que si queréis, me parece bien.—Sonreí, estaba tan guapa cuando se enfadaba.
Echamos a andar hacia el recinto, que estaba un poco lejos, pero tampoco demasiado, era en un descampado, habían montado allí su propio escenario y todo.
—Ariadna, ¡Prepárate para una buena sesión de hard rock, más vale que te guste o acabarás odiándolo! —Si no le gustaba, estar dos horas escuchando a mis amigos sería una verdadera tortura.
—Claro que me gusta. —Por lo visto era poco habladora. Ni me miraba.
Intenté hablar más con Lydia para ver si intentaba meterse en la conversación, pero sólo saltó cuando hice un chiste típico de rubias.
—Qué idiota eres Carlos. Odio los chistes esos, son muy poco originales.—Contestó, molesta.
—Perdona, no sabía que te molestaban.—Me encantaba picarla, se veía tan linda. Y el hecho de que pasase así de mí, al contrario que el resto de chicas, me gustaba.
Sonreí en mi interior. Un reto.
Es decir, Lydia era genial, pero… no era como Ariadna, por supuesto. Lydia estaba bien como amiga, muy bien de hecho, era de las personas que me importaban de verdad… pero Ariadna… ella era un auténtico reto, estaba dispuesto a descubrir a la chica dulce que seguro se escondía bajo esa máscara de frialdad e indiferencia.
Cuando llegamos al concierto, ya habían terminado la primera canción y tocaron un tema llamado Sólo necesito drogas, sexo y rock and roll.
De reojillo pude notar que a Ariadna le gustaba la canción, sobre todo se motivaba con el estribillo:

Sólo necesito tocar,
Rock n’ roll sin parar,
Pero Jonny me dice
“tío sin coca no vas a triunfar”
Dale duro dale máaaas…
Que esta noche las venas me voy
A rajaaar
Es como sentir el aire
Entrando en mi interiooor
Que tú y yo respiramos
Al mismo sooon
Realmente estaban empezando y aunque intentaban trabajarse las canciones, no siempre les salía bien… pero al parecer a Ariadna le gustaba.
Parecía que tenía un humor algo oscuro… era… como un ángel sin alas. Un ángel impuro. Y yo estaba dispuesto a devolvérselas.
—Madre mía que canción, ¿no?—Comentó Lydia con un poco de desaprobación.
—Sí, pero parece que a tu amiga le gusta.—La señalé, Ariadna estaba dándolo todo, parecía otra. Se había desinhibido totalmente.
—Sí bueno… le gusta el tema gótico y eso, creo. Una vez me dijo que cuando ella muriese, quería que la incinerasen y con sus cenizas hicieran barro, copas de barro y que de ahí bebiesen su sangre.—Se estremeció del asco.
Sonreí, esta chica era especial, sin duda, especial en un sentido extraño, pero especial.
… y la canción bastante mala, además.

15 comentarios:

Anónimo dijo...

Buajajajajaja me ha encantado este capítulo! Me ha encantado cuando narró Carlos! Sigue escribiendo. Pliss

CuatroTequieros dijo...

Me alegra que te guste :D
Sí, necesitaba que supierais más de él ^^

Anónimo dijo...

Guauuu aqi abra temaaa sige escribiendoo ;D

Anónimo dijo...

Bufff!! Y tanto que habrá tema...!
Cada vez más interesanteee! :D

CuatroTequieros dijo...

Anónimo 1 y 2:
Jajaj me alegro de que os guste :)
¡Ojalá me sigáis leyendo! :D

Anónimo dijo...

Ohhh! que capitulo taan ... perfecto ! jajajaja sigue por este camino con la relacion de ariadna y carlos ! :) un 10 !

Anónimo dijo...

una palabra : INCREIBLE !

CuatroTequieros dijo...

Anónimo1: ¡Me alegro muchísimo de que te guste! :D Bueno, eso ya se verá ;)
Jajaja gracias por el 10 ;)

Anónimo2: ¡Muchas gracias! Me alegro de que te guste y hayas comentado :)

Elena G. dijo...

cada capitulo de mejoras!
en este has explicado mas los sentimientos, el amor a primera vista de carlos hacia ariadna, ha sido muy bonito la verdad
me da pena lydia porque creo que se va a pillar de carlos y el está por ariadna
espero impaciente los proximos capítulos!
y muucha suerte! sigue asi!

CuatroTequieros dijo...

Elena G.
¡Me alegra que pienses que he mejorado! :D Agradezco mucho tu opinión, en serio.
Claro, he tomado en cuenta lo que me dijiste, he intentado mejorar ^^
¡Muchísimas gracias! :D
Intentaré subir lo antes que pueda :D

Anónimo dijo...

Has plasmado muy bien los sentimientos de Carlos, como el Anonimo 1 te doy un 10 enorabuena sigue escribiendo :)

CuatroTequieros dijo...

Vaya, muchísimaa gracias en serio :)
Me alegro de que te haya gustado ^^
Y sí, he intentado hacerlo lo mejor posible :) gracias de verdad.

Maliik dijo...

De verdad, me gusta mucho tu historia, y aunque no he tenido tiempo antes en poder leerla, ahora que ya no tengo esos examenes pesados puedo leer tu maravillosa historia, y perdona que haya comentado ya muy tarde, pero te digo una cosa, eres muy buena escribiendo, aunque..a veces me pierdo, porque no se cuando vas a cambiar de escena y eso..pero todo lo demás muuy muuuy bien.
Aaah, y me ha gustado mucho la parte en la que ha narrado Carlos, alucinante :3
Espero que sigas así de bien ^^
bESUCOSSS!!!

Anónimo dijo...

porque le as puesto este titulo a el capitulo no lo entiendo :S

CuatroTequieros dijo...

Maliik: Muchísimas gracias, me alegra que te guste :$
No te preocupes, comenta cuando quieras ^^
Perdón, intentaré ponerlo más claro, pero muchas gracias por lo de que escribo bien :$

¡Espero que sigas leyéndome! :$

Anónimo: Pues porque para Carlos, Ariadna es como su ángel... pero no un ángel normal, sino su ángel caído :)