Sinopsis

Lydia y Martín siempre han sido muy buenos amigos, hasta que Zac, el mejor amigo de Martín, lo convence para que empiece a salir con ella. Algún tiempo más tarde, Zac le dirá que la deje, que no vale la pena. Martín, que siempre ha sido un chico muy maleable, lo hará, por lo que la relación de Lydia y Martín se volverá bastante hostil… por culpa de su ruptura, Lydia se verá obligada a refugiarse en los brazos de Carlos, un amigo del colegio, más tarde ambos acabarán muy enamorados, Lydia de Carlos y Carlos de Ariadna, la mejor amiga de Lydia la cual tuvo un romance con Martín tres años atrás y aún sigue enamorada de él… ¿Y si al final Martín se da cuenta de que Lydia le gustaba de verdad? ¿Será tarde para arreglar su error? ¿Qué pasará entre tantos líos amorosos?

martes, 24 de enero de 2012

Capítulo 9. Nuevas sensaciones

Capítulo 9
De camino a mi casa intenté dejar de pensar en Martín, y me sentí más culpable aún ¿Le fallaba de esa manera privándolo de un momento íntimo y especial y encima me iba por ahí, consolando a otros hombres? Sacudí la cabeza, alejando esos malos pensamientos.
Una vez en casa, probé a llamarlo para ver por qué había faltado… pero desistí, si él no había hecho amago de contactar conmigo, yo tampoco lo haría, fue él quien me dijo que ya hablaríamos —Necesita tiempo—me recriminé.

[…]

El viernes tampoco asistió a clases.
—Pelirroja—Me llamó Carlos.
No me molestaba ese apelativo cariñoso… de hecho… me gustaba.
—Dime
—Gracias por lo de ayer—Bajó la cabeza un poco, casi como si estuviera avergonzado.
—De nada, para eso estamos las amigas—Al instante me arrepentí de lo dicho. No sabía a ciencia cierta si él me consideraba como tal.
—Bueno, por eso y porque soy un crack, todas las tías venís a mí—Añadió con un toque presuntuoso. Guiñándome un ojo.
Rodé los ojos.
—¡Fantoche!—Me reí, acusándolo.
—No, pero soy la leche.
En cierto modo me alegraba de que estuviese mejor—o al menos de que lo pareciese—pero no lo tragaba cuando se ponía en ese plan de presuntuosidad.

[…]




Al llegar a casa de Carlos, vi que estaba vacía.
—Mi madre se ha ido a visitar a mi padre al hospital, no volverá hasta medianoche.—Contestó, intentando que no se le notase la tristeza en la voz.
Asentí, no queriendo hablar del tema.
—Oye, pues no sé por qué dices que tu casa no quedaría bien. El decorado es precioso, es decir, a mí me gusta.—
—No quedará bien, no es moderna ni ultralujosa—Comentó como tal cosa, no hacía alarde de falsa modestia.

Tenía razón, sus muebles no eran modernos, todo lo contrario, tenían un aspecto vintage que me encantó.
El suelo parecía de madera, tanto que no estuve segura de que no lo fuese. Las sillas, madera también hacían juego con una enorme mesa en el centro del salón, el cual tenía un sofá rojo de patas con líneas sinuosas y con pintas de tener varios años.

—Es vintage. Me gusta.—Puntualicé.
—Admítelo pelirroja, soy un crack—Volvió a decir, dándose aires de superioridad.—¿Has traído la cámara?
—Sí, por supuesto. La cámara y el trípode, para salir yo también en escena.
—Primero buscaremos información sobre el poeta y elegiremos alguna poesía que nos guste a los dos, ¿no?—Volvió a la seriedad, concentrándose en el trabajo.
—Sí, sí, pero al final ¿Bécquer? Hay muchos otros que podemos elegir, ¿no?—Cuestioné.
—Por mí lo que tú prefieras pelirroja, pero a mí me gusta Bécquer.
—Sí, pero hay muchas más opciones… Rosalía de Castro, Juan Ramón Jiménez…
—Oye, una pregunta ¿en algún momento dijo que tenían que ser hispanohablantes?
—Negué con la cabeza.
—Pero le gustará más si el poeta es Español… además ¿Prefieres recitar un poema en inglés? Te recuerdo que hay que hacerlo en vídeo, ¿eh?—Le señalé.
—Tienes razón, es verdad. Bueno, pues yo pienso que Bécquer está muy bien, venga, vamos.

Estuvimos unas cuantas horas pegados al ordenador, recopilando información desde todas las páginas webs posibles (El profesor se daría cuenta si lo cogíamos todo de Wikipedia).
Decidimos hacer el trabajo en powert point, al menos la parte teórica, pues así podríamos incluirle el vídeo en una de las diapositivas y no tendríamos que llevárselo en un pen drive aparte.

Una vez hubimos terminado de completar la información, sobre las ocho menos veinticinco pasadas, sonó la melodía de Born this way, de Lady Gaga.

—Oye Carlos, ¿te importa traerme algo de beber? Estoy seca—Pedí, mientras cogía el teléfono.
—¿Sí?—Pregunté.
Lydia, soy yo. —Habló Martín, con la voz algo áspera— Tenemos que hablar, ¿no crees?—Estaba más seco de lo habitual.
—Sí, pero no creo que este sea el mejor momento, Martín…
—Toma pelirroja, ¿coca cola está bien?—La voz de Carlos irrumpió en el salón.
¿Con quién estás?—Inquirió con malos modales mi actual novio.
—Con Carlos, es por el trabajo de Lengua, ese que tú hacías con Lara
—…y que si no me llega a avisar Adrián, no me entero—Me recriminó.
—Pensé que tenías que llamarme tú, después de aquello…—Me incomodaba hablar de eso con Carlos delante, el cual intentaba mirar hacia otro lado dándome mi espacio y privacidad.
A lo que iba, que mañana te vienes a mi casa por la mañana, ¿vale?—Me molestó el tono que usó conmigo, sin preguntar. Como si pudiese disponer de mí sin mi consentimiento.
—Mañana no puedo, el domingo mejor.—Le contesté un poco molesta.
¿Por qué no puedes?— Pensé en no darle una explicación, pero era mi novio después de todo…
—Tengo que quedar con Carlos para terminar el trabajo. Y él no puede quedar el domingo.
Pues me da igual, dile que aplace la botellona, pero mañana te quiero libre.—Apreté la mandíbula. Me dolió que Martín hablase así de Carlos, él no tenía ni idea de lo que estaba pasando.
—Cállate Martín, no sabes nada. Y lo siento, pero tú y yo tenemos que quedar otro día, mañana no puede ser.—corté tajante.
Oí como si soltase un bufido, cabreado.
Vete a la mierda con Carlos, ya hablaremos. Que te jodan, Lydia.—Lo gritó tan alto que creo que hasta mi compañero lo escuchó, mirándome atónito.

Colgué, molesta y dolida.
Y enseguida me llegó un sms.
Lydia lo siento no te enfades, el lunes hablamos ¿vale? Te quiero. XOXO.
Parte de mi malhumor se desvaneció con el sms de Martín, al menos había entrado en razón.
—Gracias, Carlos—Le dije mientras bebía un sorbo de coca cola.
Asintió, algo cortado.
—¿Estás bien?—Fue tanteando el terreno, dudando de mi posible reacción.
—Tranquilo, era Martín, ¿has preparado la cámara?—Cuando Martín llamó, justo habíamos terminado la parte teórica.
—Sí… y he escogido una poesía, si no tienes nada que objetar.—Masculló.
—¿Cuál es?
—En realidad… estoy entre dos una es la Rima XXIII y la IV.—Lo miré, manteniendo una cara de póquer inamovible.
—No me sé al dedillo el número de las rimas de ningún poeta…
—Ni yo tampoco, tonta—Sonrió mientras me tendía un papel con las rimas.

Rima IV
No digáis que agotado su tesoro,
de asuntos falta, enmudeció la lira:
Podrá no haber poetas; pero siempre
habrá poesía.

Mientras las ondas de la luz al beso
palpiten encendidas;
mientras el sol las desgarradas nubes
de fuego y oro vista;

mientras el aire en su regazo lleve
perfumes y armonías;
mientras haya en el mundo primavera,
¡habrá poesía!

Mientras la ciencia a descubrir no alcance
las fuentes de la vida,
Y en el mar o en el cielo haya un abismo
que al cálculo resista;

mientras la humanidad siempre avanzando,
no sepa a do camina;
mientras haya un misterio para el hombre,
¡habrá poesía!

Mientras sintamos que se alegra el alma
sin que los labios rían;
mientras se llore sin que el llanto acuda
a nublar la pupila;

mientras el corazón y la cabeza
batallando prosigan;
mientras haya esperanzas y recuerdos,
¡Habrá poesía!

Mientras haya unos ojos que reflejen
los ojos que los miran;
mientras responda el labio suspirando
al labio que suspira;

mientras sentirse puedan en un beso
dos almas confundidas;
mientras exista una mujer hermosa,
¡Habrá poesía!

Rima XXII
Por una mirada, un mundo,
por una sonrisa, un cielo,
por un beso... ¡yo no sé
que te diera por un beso!
Sopesé las opciones, la primera me encantaba, había de reconocerlo, era de mis preferidas, pero la segunda me parecía corta, bonita y sonaba bien… pero era demasiado corta, probablemente el profesor se pensaría que la escogimos por pereza.
—La verdad es que me gustan las dos, Carlos. Son muy bonitas, y directas. ¿tú cuál prefieres? Y ten en cuenta que si eliges la primera tendrás que recitarla tú… —Me reí de imaginarlo postrado a mis rodillas, cantándome la poesía como si la hubiese compuesto pensando en mí… y lo que en un principio había sonado como una risa inocente se convirtió en una tos para disimular la vergüenza y el sonrojo que esa imagen me provocaba.Vi que se reía igualmente, supuse que imaginó una escena algo parecida a la mía.
—Yo preferiría la primera… aunque ahora que lo pienso… ¿y si hacemos las dos? Tú puedes recitar la segunda… yo creo que puede quedar muy bien si nos lo trabajamos—Dijo, bastante satisfecho de sí mismo.
No lo había pensado… y a decir verdad el profesor no había prohibido nada de eso, así que en teoría era bastante buena idea.
Asentí, dándole vía libre.
Empezó a montar el trípode y la cámara, encendiendo también varias luces de la habitación.
—¿Has pensado ya sobre qué irá el corto? No puede ocupar más de 15-20 minutos.—Le recordé.
—Está claro que será algo romántico, y los temas románticos suelen ser parecidos. Es difícil ser original con ese tema.
Tenía razón… tendríamos que trabajárnoslo si queríamos sacar buena nota.
—Espera, no empieces a grabar aún, tenemos que plantear un poco el argumento, ¿no?—Sugerí, viendo que ya empezaba a ponerlo todo en marcha y aún no sabíamos qué filmar.
—Sí… ¡O también podemos improvisar!
—Venga, hay que darse prisa que es tarde…
—No va a dar tiempo de hacerlo todo hoy, mejor que nos tomemos el resto de la tarde libre y mañana seguimos, ¿no? O podemos dejarlo hoy todo pensado para grabar mañana, si tienes prisa…—Añadió visiblemente incómodo (por la conversación que había presenciado con Martín, supuse).
Tenía razón, estábamos cansados y los ojos me dolían de estar pegada a la pantalla del ordenador, y de haber buscado en enciclopedias también, lo mejor era descansar y grabar mañana.
—Tienes razón… entonces por hoy ya hemos terminado.—Empecé a recoger las cosas, aunque sin mucha predisposición a irme, pues estar con Carlos me gustaba más de lo debido.
Al terminar de guardar mis cosas, me senté en el sofá, buscando una excusa para quedarme.
—¿No te irás ahora, no? Tengo ahí la wii, puedes elegir entre algunos juegos.—No pasé por alto el ofrecimiento.
—¡Siempre he querido una!—Mentí descaradamente, en realidad la wii nunca me había entusiasmado demasiado, pero él no tenía por qué saberlo— ¿Qué juegos tienes?
—En realidad, no muchos… wii sportswii party, dos de trivial, tres de estrategia y uno de rol. —Me sorprendió que no poseyese ninguno de fútbol.
—¿Jugamos al trivial?—Propuse, muy poco convencida.
Frunció el ceño
—No vamos a jugar si no quieres, Lydia. Si no tienes ganas, puedes irte, ya nos veremos mañana.—Quizás me lo imaginé, pero noté cierto matiz de tristeza en su voz… y eso me encantó.
—No, no, claro que me apetece quedarme—Contesté con más efusividad de lo normal— Es sólo que no me apetece jugar a la wii. —Me justifiqué.
—Podemos salir a dar una vuelta, si quieres. —Sonreí, esa me parecía una idea fantástica.
—¿Te acuerdas de aquél sitio que mencionaste hace una semana? Allí donde celebraron tus amigos su mini concierto— Carlos era amigo del vocalista de un pequeñísimo grupo de música, me lo había dicho hacía poco.
—Hmm… sí, pero no sé si te gustará ese ambiente… era un skate-park.
—¡Hay que probar sitios nuevos! ¿Me llevas?—Intenté no parecer deseosa de su compañía, fuese donde fuese.
Se rio.
—Claro, pero tú me lo has dicho… Está lejillos ¿eh? Tardaremos una hora andando.—Una vocecilla en mi interior, me susurró ¿Esto es una cita? Intenté quitarme esos pensamientos de la cabeza, ¡Claro que no!  ¡Yo estaba con Martín!
Carlos me convenció para que dejase allí los trastes, que ya pasaría luego a recogerlos.
Salimos, charlando sobre una serie de la infancia que nos gustaba a ambos.
—¡No sabía que tú también la conocías! ¡A casi nadie le gusta! —Le dije con sorpresa.
—Yo soy un crack, no me compares con el resto, nena—Guiñó un ojo con aires de chulería.
Rodé los ojos, pasando por alto el comentario de creído.
Seguimos bromeando hasta que pasamos por una cafetería que tenía la música demasiado alta para no ser una discoteca.
You're in and you're out
You're up and you're down
You're wrong when it's right
Oímos cómo sonaba Hot n’ Cold de Katy Perry.
—A propósito, ¿qué tipo de música escuchas tú?—Pregunté, mientras mentalmente seguía el ritmo de la canción.
—De todo un poco, hip hop, rock, metal, pop, … pero así sobre todo mi grupo favorito es The Rolling Stones y Guns and Roses.
—Vaya, no sabía que conocías esos grupos… me alegra. A mí también me gusta la música de esa época. Mi cantante favorita es Lady GaGa Adele, pero de ese tiempo me gustan Pink Floyd, Aerosmith, Supertramp.
—Madre mía, esos grupos me encantan… excepto Lady Gaga—Arrugó la nariz al mencionarla.
—Bueno, para gustos colores—Sonreí, mientras buscaba una manera de cambiar de tema.
 Estuvimos callados hasta que al doblar una esquina, nos encontramos a una chica morena, que al ver a Carlos se acercó con unos movimientos de caderas exagerados.
—Hola Carl… ¡Hace tanto que no nos vemos!—Le dijo con un tono de voz tan nasal como desagradable, pasando completamente de mí.
—Hola Claudia, ¿Qué tal está Damián? —Le contestó Carl un tanto esquivo.
—Uy, pues ya hace una semana que me dejó el muy capullo… estoy tan sola…—Me pareció violento que intentase coquetear con Carlos estando yo delante…
—Hola, soy Lydia—Forcé mi presentación, viendo que ninguno lo hacía.
Claudia me miró, analizándome de arriba abajo.
—¿Y esta?—Lo dijo escandalizada, como si me acabase de notar y fuera un quiste.
—Se llama Lydia, te lo ha dicho. Y tenemos prisa, adiós Claudia. —Menos mal que Carlos había sabido ser sutil en su despedida.
—¿Quién era?—Me murmuré una vez me aseguré de que no pudiese oírnos.
Suspiró.
—Se llama Claudia, es la ahora ex de una amigo, Damián. Estaba colada por mí y empezó a salir con él para darme celos… penoso. Tendré que llamar a Damián, para ver cómo está…—Esto último lo dijo más bien como pensamiento en voz alta que otra cosa.
Una extraña sensación me recorrió el estómago al imaginarme a esa chica y a Carlos saliendo juntos… una sensación que me angustió por completo… Más tarde me daría cuenta de que esa sensación eran celos.
En un tiempo más llegamos al parque de skates.
—Menudo pateo Carlos… estoy cansada ¿Hay bancos?—Le pedí, con los pies adoloridos.
—Creo que hay dos o tres allí al fondo, vamos.—Su mano se posó sobre mi hombro, guiándome.
Estuvimos allí sentados y hablando, disimuladamente le saqué el tema de sus exnovias… y me enteré de que ‘en serio’ había salido con dos, Susan y Lorena.
La primera le había puesto los cuernos con su primo Enrique, y la segunda lo dejó porque le parecía que no encajaban.
—Vaya… lo siento—No sabía si aún seguía enamorado de alguna de esas, pero por su expresión, supuse que no.
—Está superado, en serio.—Un escalofrío de satisfacción involuntaria me recorrió la espina dorsal.
Seguimos hablando, hasta bien entrada la noche… 

14 comentarios:

Anónimo dijo...

Me ha encantado el capítulo 9, para ser sincera, más que el capítulo 8. Además, las dos poesías que han escogidos los personajes, son de mis poesías favoritas de Bécquer. Muy chulo el capítulo. 8)

Schtroumpfette dijo...

¡Me alegro de ir mejorando! Muchas gracias por comentar ^^
Sí, las mías también, entre otras :)
¡Gracias!

Anónimo dijo...

bueno sabes quien soy y este capitulo me gusto un poco mas que el 8. Ya hablare contigo sobre mi opinion

Schtroumpfette dijo...

¡Claro! Muchas gracias por leer y comentar :)

Anónimo dijo...

Me encanta el nuevo color del blog!! Pienso que está más relacionado cn el título de los relatos... ;)

CuatroTequieros dijo...

Yo también lo pienso, por eso lo cambié :)
¡Me alegra que te guste! ^^

Anónimo dijo...

No es por desanimar pero la historia esta perdiendo mucho..desde el capitulo 6 todos han ido empeorando..

Schtroumpfette dijo...

Agradecería más si me dijeseis en qué debo mejorar exactamente y no os limitaseis a decir que no os gusta.
Igualmente, supongo que no lo has hecho con mala intención, así que gracias, pero la próxima vez dime en qué he de mejorar. Me será más útil.

SOLDADO JAMES dijo...

Hola, me han gustado los capítulos,yo también estoy escribiendo. Si te interesa pásate y de paso me sigues.
http://soldadojames.blogspot.com/
Gracias.

sariss dijo...

me encantanta tu blog.
pero cuando estara puesto el capitulo 16?estoi muy intrigada pon lo ya pliss... bsss

CuatroTequieros dijo...

¡Me alegro de que te guste! :D
¡Intentaré subirlo en cuanto pueda, de verdad! :D

Sí, te prometo que en cuanto pueda lo subo ^^
¡Gracias!

Anónimo dijo...

sooi saraa deenuuevo,definitibamente,el martin ese es gilipollas,por loo demas ,mencantaa! :D preciosa la historia:) mencanta:)

CuatroTequieros dijo...

Un poco sí que lo es, pero bueno, tiene sus razones, aunque eso no justifica lo que hace xD

¡Graacias! No sabes lo mucho que agradezco cada comentario :D

saritta garciia teamomucho dijo...

suupongo qesi, los celos son mui malos :S pro nolobeeo bien,aunque,bueno,supongo keso esloke engaxa no? aver..si no hubiera problemas no abria historia noo? jajaj tuusigue asii:) lo haces perfecttamentte animooO:D