Sinopsis

Lydia y Martín siempre han sido muy buenos amigos, hasta que Zac, el mejor amigo de Martín, lo convence para que empiece a salir con ella. Algún tiempo más tarde, Zac le dirá que la deje, que no vale la pena. Martín, que siempre ha sido un chico muy maleable, lo hará, por lo que la relación de Lydia y Martín se volverá bastante hostil… por culpa de su ruptura, Lydia se verá obligada a refugiarse en los brazos de Carlos, un amigo del colegio, más tarde ambos acabarán muy enamorados, Lydia de Carlos y Carlos de Ariadna, la mejor amiga de Lydia la cual tuvo un romance con Martín tres años atrás y aún sigue enamorada de él… ¿Y si al final Martín se da cuenta de que Lydia le gustaba de verdad? ¿Será tarde para arreglar su error? ¿Qué pasará entre tantos líos amorosos?

jueves, 19 de enero de 2012

Capítulo 8. No estés triste.

Capítulo 8
El resto de los intercambios estuvimos hablando sobre cómo lo haríamos, en qué parte de la casa, con qué iluminación… etc…

[…]

Bajé las escaleras centrales del instituto, buscando con la mirada a Ariadna.
—¡Cariño, estoy aquí!—La saludé con el brazo en alto cuando la vi, haciendo cola en la cafetería.
Me devolvió el gesto indicándome que no se podía mover, tendría que ir yo.
—¿Qué tal, Ly? Oye, me he fijado en que Martín no está contigo, ¿Qué ha pasado?—Dijo despreocupada, pendiente de un chaval que quería colarse.
—Tengo mucho que contarte… no sabes lo que pasó ayer por la tarde.— Empecé a hablar como una descosida mientras Ariadna terminaba de pagar e íbamos a los baños, el refugio perfecto para conversaciones íntimas.

[…]




Una vez se lo hube contado todo, la cara de Ariadna no mostraba expresión alguna.
—Es un cerdo. ¿Cómo que no lo has dejado aún?—Su voz irradiaba amargura y repugnancia.
—Porque en realidad ya lo habíamos hablado… le había dicho que íbamos a celebrarlo por todo lo alto… de una manera especial. Le di a entender que lo haríamos esa misma tarde, y lo había preparado todo tan bien… pero no pude… —Me callé al ver que la voz empezaba a quebrárseme.
—En cierto modo… te entiendo, el miedo a no estar a la altura de la situación o de la persona… Pero anímate, al menos no intentó forzarte, Lydia.—Parecía un poco más relajada, aunque quién sabe…
—Lo sé… ahora sólo espero hablar con él para aclarar un poco las cosas.
Ariadna asintió, haciéndose un silencio sepulcral entre nosotras.
—Bueno, y cambiando de tema, ¿Tú qué tal? ¿Llevas bien el curso?—Pregunté, por cortesía.
—Sí, bastante bien. Pero hay unas chicas que son estúpidas, por lo que me permiten destacar más de forma intelectual.— Dijo mientras se señalaba la cabeza.
Reí.
—Ari, a ti no te hace falta que los demás sean tontos para destacar de cualquier manera.
Sonrió.
—Gracias e igualmente, no iba en serio. Este curso es más difícil que los anteriores, tengo que aplicarme un poco más.
—Hablando de aplicarse… como hoy no ha venido Martín, haré el trabajo con Carlos.
—¿Qué trabajo?
—El de Lengua, tenemos que hacer un cortometraje y recopilar información sobre un poeta.
—Uf… lo siento, acabas de empezar y ya vas a bajar tu nota del tirón— Vi algo de lástima en sus cristalinos ojos azules.
Una parte de mí se resintió, no me gustaba que Ariadna juzgase sin conocer, no era de ésas.
—No, para nada. Es un chico muy aplicado y buena gente, en serio ¿Recuerdas el golpe de baloncesto? Me pidió perdón varias veces, pero creo que olvidé mencionártelo.—Quizás había exagerado con el varias veces, pero la intención era lo que contaba.—Sacaré buena nota.
—Como tú digas, pero ten cuidado. Ese chico no me gusta ni un pelo.—Esa declaración tan directa de odio, me tomó completamente por sorpresa.

No me dio tiempo de replicar nada más, pues había sonado la segunda campana hacía un rato.
Al entrar en clase me fijé en que Carlos no estaba… a pesar de que eran las 11:35h y el recreo terminaba a y veinticinco.
El resto de horas fueron mortalmente aburridas sin una distracción como él… en realidad… le había cogido cariño.
No fue hasta última hora, justo cuando me disponía a recoger mis cosas que lo vi, sus ojos estaban algo cristalizados… si no fuese porque era un chulo, pensaría que había estado llorando.

—¿Carlos? ¿Dónde has estado? ¿Ya te has ido al campo a fumar maría, eh pillín?—Bromeé mientras le daba un ligero codazo en las costillas.

Levantó la vista y me miró a los ojos por primera vez en ese medio minuto que llevábamos hablando. Y los vi, definitivamente había estado mal… si no había llorado, estaba a punto.
Pero sus ojos, negros cual azabache y normalmente tan brillantes y llenos de vivacidad como el hada de Peter pan, estaban apagados. Más apagados que una cueva sin salida… sus ojos transmitían una enorme sensación de ahogo personal.

—¿E-estás b-bien?—Tartamudeé, hechizada por los enigmáticos ojos negros que me contemplaban, sin apartarse ni un segundo.

Como si se hubiese dado cuenta de algo crucial, parpadeó, sacudió la cabeza y, otra vez, esa sonrisa estúpida de chulo prepotente (aunque esta vez algo forzada) volvió a plantarse en su boca… aunque no le llegó a los ojos… y más que algo vivo y alegre, parecía una sonrisa muerta y arrastrada, como si fuese una marioneta y le hubieran obligado a estirar sus mejillas, haciéndole sonreír.
Echó una carcajada apagada y comentó.

—Me alegra ver que estás tan pendiente de mí, pelirroja. Claro que estoy bien.—Seguía sonriendo de esa manera tan extraña— Nos vemos mañana. Por cierto, mañana y el sábado trabajaremos duro, hay que acabarlo porque el domingo no podré quedar en todo el día ¿vale?—Añadió, ahora más serio.
Asentí.
Aún sentía el efecto de su oscura mirada.
Reaccioné a tiempo de recoger mis cosas a toda velocidad e irme.

Al llegar a mi casa, después de comer con mis padres y sentarme a ver un rato la tele, estuve ordenando y limpiando un poco aquí y allá… cuando recordé que la grabación sería en su casa.

Decidí pasarme por allí a ver aquello, por si luego no sabía llegar o algo—Aunque una voz en mi cabeza me decía que sólo era una excusa para verlo—. Ni siquiera me cambié de ropa, incluso dejé el móvil sobre la mesita, llevándome sólo las llaves y el monedero.

Según sus indicaciones, su casa no estaría a más de quince minutos de la mía, por lo que no me di demasiada prisa.

Cuando llegué al Pino tuerto y vi los pisos rojos, no supe bien qué hacer ¿Iba, miraba y me volvía? Era absurdo. Seguí andando, dando una vuelta mientras pensaba en lo estúpida que había sido viniendo hasta aquí.

Escuché algunas voces (más bien gritos) en un piso cercano, por lo que decidí ir en la dirección contraria.
A lo lejos, contemplé una figura triste, conocida, desolada… de no ser porque tenía la cabeza baja, me hubiera visto.
Aproveché para meterme por la primera esquina que tuviese a mano, pudiendo observar pero no ser observada.
Era Carlos.
Estaba solo, abatido, e incluso creo que estaba llorando.

Una parte de mí quería acercarse, preguntarle qué le pasaba y abrazarlo para consolarlo… Rápidamente sacudí la cabeza, sacándome esas ideas de mi cabeza. ¿Qué me pasaba? ¿Acaso Martín no importaba? No era como ponerle los cuernos, pero seguro que no le hacía gracia saber que iba abrazando tíos por ahí…
Pensé en irme, pero no podía… si me iba no podría quitarme la angustia que propagaba aquella imagen del chico tan abatido.

—¿Vas a estar ahí mucho tiempo?—Alzó la voz, no demasiado pero suficiente como para oírlo.
Me quedé petrificada ¿Me había visto? Me giré suavemente, esperando no ser yo la persona a la que llamase.
—Lydia, llevas ahí un rato, ¿no? ¿Te gusta cotillear?— Me reprendió con un tono de voz bastante agresivo, un tono que me hizo daño, no esperaba que fuese tan brusco conmigo.
—Perdona, Carlos, yo sólo… yo sólo estaba paseando por aquí… quería comprobar que conocía el camino a tu casa…—La voz me fallaba, sonaba patética.
Su rostro se suavizó, calmándose… para volverse triste de nuevo.
—Lo siento, lo he pagado contigo, Lydia. Lo siento mucho. —Se disculpó, dejando caer una lágrima.
—Mira, Carlos… no nos conocemos desde hace mucho tiempo, pero creo que puedes contarme lo que te pasa. Te prometo que no se lo diré a nadie, e intentaré ayudarte si lo necesitas.—Dije lo más serenamente posible.

Unas ganas de abrazarlo me comían por dentro.
Siguió callado durante unos instantes… o a lo mejor fueron horas… minutos… segundos… había perdido la noción del tiempo, verlo así, tan indefenso, me partía el alma.

—El… domingo… no podré quedar… porque… porque… —Intentaba hablar entre sollozos, parecía que le costaba contarlo— Lydia, a mi padre le ha dado un infarto al corazón y el domingo iremos toda la familia a verlo al hospital—Terminó, con un matiz de histeria en la voz que intentaba ocultar.

No podía dejar de llorar, sobre mi hombro.
Le pasé la mano por la espalda, intentando consolarlo de alguna manera… pero me había quedado paralizada… si su padre no salía de esta… lo podría traumatizar de por vida.

Pasamos el resto de la tarde juntos, intenté animarlo de todas las maneras posibles, conté chistes malos, le conté escenas graciosas de mi vida (ahí tuvo que reconocer que se le escapó una ligera sonrisa cuando se enteró que tenía una cicatriz por haberme caído de un columpio al intentar volar como Superman cuando tenía 5 años), a lo tonto a lo tonto acabamos hablando de mis gustos, de los suyos... de nuestras cosas en común, de por qué se había mudado (En el colegio anterior un chico no paraba de acosarlo), al final... conseguí que se riese. Me sentía feliz por haberle hecho pasar una buena tarde.

—Oye, Carlos, es tarde tengo que irme ya.—Me despedí, con tristeza.
Sus ojos, que aún seguían algo llorosos, me miraron, sonriendo de verdad.
—Muchísimas gracias Lydia, eres la mejor.—Me susurró al oído mientras me abrazaba.

Me puse muy roja, como un tomate, pero esta vez conseguí no bloquearme y le devolví el abrazo con más entusiasmo del debido.
Inhalé profundamente su olor, grabándomelo... no era a menta y sal como el de Martín, era más bien... Axe Chocolate... ¡Me encantaba ese desodorante, su olor me embriagaba de una forma exquisita!...Quise que ese momento durara para siempre.

10 comentarios:

Anónimo dijo...

este capitulo no me ha gustado... esque nose lo relaciono con gente y nose no me gusta la historia esta tan relacionada o parecida a la gente que conocemos... aun asi lydia tambien es mu capulla... asi que este losiento pero no me ha gustado... yo que tu lo llevaria por otro camino.

Schtroumpfette dijo...

Ahora me intriga a ver cómo lo has relacionado... .__.

¿Lydia? Pero si Lydia no ha hecho nada... xD
Pues... siento que no te haya gustado :/

Felurian dijo...

Esta muy bien el capitulo, con ganas de el siguiente :)

Anónimo dijo...

este capitulo es el que menos me a gustado de todos los que llevas. creo que lo puedes hacer un poco mejor :)

Schtroumpfette dijo...

Gracias, intentaré mejorar :)

Anónimo dijo...

P..pe...pero...¿¿QUÉ ESTÁIS DICIENDO??
Para mí este capítulo ha sido indudablemente el mejor; ¡¡tiene muchas más emociones que dejan de estar tan implícitas, sacando a la luz la verdadera personalidad de los personajes!! Se desvela el ''misterio'' de Carlos y se deja ver un poco la línea que va a seguir la historia.
Además, no todo tiene que ser de color de rosa en una historia de amor:¡cada personaje tiene sus problemas!.
En mi opinión, Lydia tiene que madurar mucho todavía; pero ese es un factor muy bien conseguido dada la escasa edad de nuestra protagonista y (si se me permite decir), de la misma autora de la historia.
Me complace decir, además, que este es el primer capítulo que me ha introducido de lleno en esta (ahora más apasionante) lectura, la cual a partir del momento, pienso leer con más entusiasmo (ello no quiere decir que antes no la leyese con entusiasmo, TneA).
Sin ninguna crítica destacable hoy, te doy un 9.5 en este capítulo, confiando en que aún puedas hacerlo mejor; para no darte el diez ahora, sino más tarde, cuando te superes ^^.

...

P.D.: ¡¡Bieeeen!! Veo que tomaste en cuenta mi propuesta ;3

CuatroTequieros dijo...

Tranquila, TneL, todas las opiniones son bien recibidas siempre que se hagan con respeto :) Es bueno saber en qué mejorar.
Me alegro de que te haya gustado, tu opinión cuenta mucho, ya lo sabes ^^
Exacto, de hecho, en las historias de amor hay casi más tristeza que otra cosa, pero bueno, es mi opinión.
Sobre eso ya hablaremos más detenidamente, pero supongo que tienes razón, Lydia, como todos, tiene que madurar ^^
Me alegro mucho de que ahora vayas a leer con más ganas xD
¡Muchísimas gracias por ese sobresaliente! :D :D
Claro, claro ^^
¡Gracias!

PD. ¿Es sobre las fotos? Sí, claro (:

Anónimo dijo...

olaa deenuuevo,soi sara la del otro coomentario x) esta vez el capitulo me a encantado,para mi,lidia no tiene kemadurar para nada,qe pasa? no puede tener amigos o ke? carlos,estaba pasando por un mal momento,i ella le a ayudado,ya esta,ademas si le gustta un pookitto quemas da? teniendo el novio ke tiene,i siendo carlos cmo es,lo beo normal,este capitulo me a encantado , de nuevo,enorahuena por la historia, me encanta:) seguiré leyendo aora mismitto:)

CuatroTequieros dijo...

Holaa Sara :D
Gracias, me alegro de que te guste :D
Como ya te digo, vuelves a tener razón ^^
¡Graaaacias! Me alegra que te guste :D

Anónimo dijo...

oola:) jajaj graacias:D eeslokeepiiensoo:)

:DD animoo,sigue escribiiendo,lo estas haciiendo de marabilla:]