Sinopsis

Lydia y Martín siempre han sido muy buenos amigos, hasta que Zac, el mejor amigo de Martín, lo convence para que empiece a salir con ella. Algún tiempo más tarde, Zac le dirá que la deje, que no vale la pena. Martín, que siempre ha sido un chico muy maleable, lo hará, por lo que la relación de Lydia y Martín se volverá bastante hostil… por culpa de su ruptura, Lydia se verá obligada a refugiarse en los brazos de Carlos, un amigo del colegio, más tarde ambos acabarán muy enamorados, Lydia de Carlos y Carlos de Ariadna, la mejor amiga de Lydia la cual tuvo un romance con Martín tres años atrás y aún sigue enamorada de él… ¿Y si al final Martín se da cuenta de que Lydia le gustaba de verdad? ¿Será tarde para arreglar su error? ¿Qué pasará entre tantos líos amorosos?

viernes, 13 de enero de 2012

Capítulo 6. Un clavo saca otro clavo.

Capítulo 6
Por la noche, una vez hube terminado de hablar con Martín largo y tendido y antes de dormirme, me puse a pensar en el día, recordando que la profesora de gimnasia, Doña Ana Hidalgo, había decidido hacernos jugar a las clases a las que ella daba gimnasia (Los primeros de Bach) un partido amistoso de fútbol y baloncesto (‘’ya los organizaría ella por grupos’’ decía). Sobraba decir que no me gustaba la idea en absoluto.
Y así, dándole vueltas a cómo podría librarme de esta, me fui quedando completamente dormida, con Martín como último pensamiento.

[...]


Al día siguiente, hicieron los equipos para jugar, la mitad jugarían a baloncesto y la otra mitad, a fútbol.
A Martín, a José María y a unos cuantos más de su grupo, les tocó jugar a fútbol, cosa que asimilaron con bastante alegría. Y no era por fardar, pero Martín jugaba al fútbol bastante bien, le gustaban mucho los deportes.


Gracias a Dios tanto yo como Ariadna tocamos en el mismo equipo... de baloncesto, y no sólo nosotras dos, sino que (entre otros) el chico nuevo, Carlos, también.
El equipo contrario parecía bastante malo en comparación, nosotros teníamos a los más hábiles, sin duda. Aunque ellos poseían a las personas más altas.

Venga, dos personas al círculo. Rápido. —Gritó Ana Hidalgo.
De nuestro equipo salió Miguel Cerriá Santos, un tipo de estatura alta-normal y bastante hábil con los saltos, del contrario, sacaron a una chica, Clara Castillo, una morena altísima, con pintas de no querer hacer más que mirarse su perfecta laca de uñas.
—Preparados, listos... — La profesora tiró la pelota en alto, dando pie así al inicio del partido.
Rápidamente, Clara, que se había estado mirando las uñas todo el rato, alzó la cabeza, dio un salto y de una forma rápida y limpia, se llevó la pelota, dando bastante juego.
Miguel y nuestro grupo nos quedamos un poco sorprendidos, ¡Al final la chica hasta sabía jugar y todo! No tardamos demasiado en reaccionar, al parecer, ese gesto había avivado la competitividad.

[...]
Vi como Juanki, un chico del equipo contrario, le pasaba la pelota a Ramón, uno que estaba justo detrás de Carlos. Éste, ni corto ni perezoso, saltó a por ella... pero lo que nadie había visto era que la buena de Ariadna, había pensado lo mismo, lanzándose los dos a por un mismo balón y obteniendo como resultado, un choque bastante doloroso.

Se oyó el pitido del silbato, haciendo un paro del juego.

No tardamos mucho en hacer un pequeño corrillo alrededor de los heridos. Llegué a tiempo de observar a Carlos riendo, tendiéndole una mano a Ariadna que ésta rechazó, cortando la risa del chico con una mirada tan hostil, que podría asustar a una pitón enfurecida.

—Eh, oye... sólo ha sido un pequeño golpe, ¿Estás bien? Perdona... no ha sido queriendo— El chico parecía entre divertido y preocupado.
—Estoy bien. Ahora, podemos seguir jugando— Definitivamente, Ariadna parecía más borde de lo normal.

Se hizo paso entre el corrillo, para salir del asfixiante círculo que irremediablemente habíamos creado,
quedando a Carlos un poco cortado y confundido pues sólo había sido un choque tonto.

—¿Qué ha pasado? Tia, no ha sido tanto, no tenías que haber sido tan borde con él ¡Te ha intentado ayudar! — Hice amago de regañarla.
—Déjalo, odio a los chicos como él. Se lo tiene creído, va de guay por la vida, es el típico graciosillo que suele caer bien a la gente por lo mismo, me los conozco.
—Ariadna Garrido Latorre, ¿verdad? —La profesora Hidalgo estaba a su lado, cerciorándose de que estuviese bien— Puedes quedarte aquí sentada si te encuentras indispuesta, chica.

La mirada enfurecida de Ariadna, le dio a entender que estaba perfectamente. Odiaba que hubiesen parado el partido por eso, no le gustaba ser el centro de atención de esa manera.

El resto del partido fue extraño, extraño pero bien. Carlos, de una manera imperceptible, dejaba que la mayoría de pases fueran a Ariadna, dejando que jugara ella bastante tiempo. No supe muy bien qué pretendía con ello, por lo que tampoco le di demasiada importancia.

Al final acabamos ganando por muy poca diferencia, 7-5.

Mientras nos duchábamos, en los vestuarios, alcancé a oír a Leticia Ruíz y Alba Castro despotricar contra alguien....
[...]muy idiota... la rubia anoréxica esa es idiota para tratar así a un tio como Carlos, joder... ¿pero tú has visto cómo está? ¡Se cae de bueno! — Susurraba Leticia casi furiosa.
Que tampoco ha sido para tanto, ¡Caray! Solo se ha dado un golpecito de nada...aunque yo como mínimo le hubiese pedido el número por los daños físicos—Casi podía imaginar los ojitos soñadores de la chica en este mismo instante.

Enseguida supe que se referían al encontronazo de Ariadna y Carlos.
Esperé con el grifo cerrado hasta que se fueron, dejándome salir tranquila.

[...]
—Oye, pelirroja—Una voz algo conocida me llamó, era Carlos—¿La rubia es amiga tuya, no? Pues dile que lo siento, que ha sido sin querer. Por cierto, ¿No es un poco borde?—El tio seguía con esa sonrisa burlesca plantada en su cara, ¿Es que acaso nunca dejaba de sonreír de esa manera?
—Me llamo Lydia, para tu información. Y sí, Ariadna es amiga mía, y sí, se lo diré. —Fui más seca de lo deseado, pero si el chico había molestado a Ariadna, a mí también.
Se quedó un poco extrañado por tanta bordería, pero enseguida se puso a hablar con Patricia, la chica que se sentaba justo delante de él.

Continué hablando con Martín y Lucía, la chica que se sentaba delante de él, por lo visto, los tres teníamos algún que otro gusto en común y así, pues pasábamos el rato mientras venía el profesor de matemáticas aplicadas a las ciencias sociales.

El resto del día pasó sin incidentes, excepto porque Carlos de vez en cuando me preguntaba alguna duda de Economía.
—Oye, Lydia, ¿El ejercicio cuatro tiene que ver con la página 15 o 17? —Preguntaba mirándome con una enorme sonrisa de oreja a oreja.
—Creo que con la 16... en el punto 2.3 lo pone, ¿la pregunta de marketing y publicidad, no?— Contesté, ahora ya un poco más amable, después de todo, Carlos no me había dado razones para ser borde con él.
—¡Oh! ¡Tienes razón, pelirroja! —Dijo, sin perder la sonrisa— Pero bueno, en realidad ya lo sabía—Añadió, con aires de grandeza.

Me guiñó un ojo.

Una parte de mí quiso devolverle el gesto, pero sólo me salió algo parecido a un ‘’idiota’’. Pero un idiota que, después de todo, no parecía tan mala gente como creía.

En uno de los intercambios, se vino a mi mesa, a hacerme un poco de compañía pues Martín estaba hablando con Andrés y José María (Chema), además, yo estaba terminando unos deberes de Francés.
—Hey pelirroja, ¿Sabes que puedo ayudarte si quieres? — Di algo de francés en primaria.
Eso me sorprendió.
—Pensaba que sólo se daba a partir de secundaria.
—Mi madre me llevaba a clases de idiomas cuando era pequeño. —Vi que miraba atentamente mis deberes, como corrigiéndolos.
—Vale... gracias, supongo. Si tengo alguna duda te preguntaré. —Esperé que se fuese, pero cogió asiento a mi lado y se quedó el resto del tiempo allí, interesándose de manera inesperada por mi vida y explicándome sus gustos y aficiones (¡Me enteré de que le gustaba tocar el violín en sus ratos libres!), y entre otras cosas, adoraba la música clásica y los crucigramas.
Me extrañó bastante que fuese así pues yo me lo esperaba de otra manera, pero mis dudas se disiparon cuando me dijo...
—La gente se piensa que yo soy tonto... pero no lo soy. —Decía, serio.

Supuse que las pintas de macarra sin causa y ese ego bastante subido de cara al público, le habían jugado malas pasadas.

Seguimos conversando en cada intercambio, mientras él me contaba alguna que otra anécdota de cuando jugaba al hockey sobre hielo, e incluso alguno de los líos en los que se había metido, que no eran pocos.
Al salir de clase, ese día, me dirigía hacia la puerta principal del colegio cuando Carlos, cómo no, intentó ponerme la zancadilla, y casi tropiezo.

—Gilipollas... además ni me has caído.—Le grité, burlona.
—Créeme, si hubiese querido que te cayeses, ahora mismo estarías en el suelo— Me volvió a guiñar un ojo, dándome a entender que había sido una broma. Me dio unas palmaditas en la espalda y añadió —Nos vemos mañana, pelirroja—Otra vez con esa estúpida sonrisa que enseñaba una dentadura blanca e impoluta.

Lo miré extrañada, pero yo sabía, que en el fondo me caía bien.

—Adiós... idiota— Involuntariamente, sonreí.
Rápidamente me volví con Martín e Ariadna, que me esperaban a la salida.
—Cari, hoy vamos a mi casa, ¿no? — Me susurró Martín al oído, dejando que su cálido aliento me hiciese estremecer.

Me sonrojé, asintiendo.

La conversación de vuelta a casa fue medianamente trivial, Ariadna me contó que varias chicas se habían metido con ella por tratar así a Carlos (cosa que yo ya sabía, pero me callé) y Martín me dijo que ellos habían ganado, que les habían metido una paliza mortal a su contrario (8-5, habían quedado).

[...]

Ese mismo día, por la tarde, Martín me llamó sobre las 18h o así para decirme que su casa ya estaba libre y que lo estaría hasta la mañana del día siguiente.
Me arreglé y me puse una blusa un poco escotada para la ocasión, Martín y yo ya llevábamos casi 3 meses, íbamos a celebrarlo de una forma especial.
Cuando llegamos a su casa, descubrí que había puesto una tela recubriendo las lámparas, haciendo que se atenuasen las luces y, junto con la música de fondo, pareciera un ambiente más romántico si cabía.

—Mi amor, ven, siéntate aquí conmigo— Me dijo, palmeando el hueco del sofá que estaba junto a él. —Estás preciosa, Lydia.

No pude evitar sonrojarme, me encantaba cuando me decía que le parecía guapa, puede sonar creído o egocéntrico, pero me encantaba gustarle.

—Es perfecto, me encanta. —No tenía palabras para expresar lo mucho que me gustaba, era genial. Realmente estaba enamorada de Martín, era todo lo que una chica podía pedir.

Sin más dilación, empezamos a besarnos, con algo de timidez al principio aunque se fue disipando con el paso de los segundos, cada vez íbamos a más. Me encantaba estar así con él... hasta que su mano intentó levantarme la blusa.

—Hmm... ¿Qué haces, chiqui? —Pregunté, algo distraída por la acción de sus labios mezclados con su embriagadora fragancia.

No contestó y siguió levantándome la blusa, lo dejé hacer hasta que intentó desabrocharme el sujetador.

—Martín, para. —Le pegué un pequeño empujón en el pecho, alejándolo suavemente.
—¿Qué pasa, no te gusta? —Contestó, un poco cohibido.
—No es que no me guste... pero creo que no estoy preparada para hacerlo aún. —Me daba vergüenza decírselo, pero después de todo, no podía hacerlo si no me sentía preparada, o eso decían.
—¿Cómo que no? Pero te dije que lo celebraríamos de una forma especial...
—Sí... lo sé... y lo siento mucho, pero ahora no. Por favor, perdóname, es simplemente que no estoy preparada. —Intenté decírselo de una manera suave, pero su expresión delataba su enfado.
—Joder Lydia, que tengo 17 años. Yo quiero tener sexo ya. —Me dijo, algo más brusco de lo normal.

Un enorme sentimiento de culpabilidad junto con unas vocecillas que me gritaban no estás a la altura y no eres capaz de satisfacerle aun cuando él ha hecho todo esto por ti me martilleaban la cabeza.

E irremediablemente, empecé a llorar.

—Yo... lo siento Martín... sé que te lo di a entender, pero lo siento mucho, no estoy preparada aún— lloriqueé.
—No llores. Estoy cabreado, vete. Ya hablaremos. — Su tono era agrio y profundo, estaba decepcionado—Tengo que hablar con Zac, él ya me lo advirtió— La voz le salió con un matiz de amargura con algún que otro trasfondo que no logré encajar.
—¿Qué dijo Zac? — Me molestaba un poco que Zac comentase nuestra relación a mis espaldas, pero pensé que ese no era el momento de decirlo.
—He dicho que ya hablaremos, Lydia. —Se despidió, señalándome la puerta.
Otra lágrima recorrió mi mejilla izquierda.
—Lo siento—Me fui con la cabeza baja y la blusa un poco subida, ya me la bajaría por el camino. —No te enfades conmigo Martín, te quiero—Agregué, apenada.

Me hizo un gesto de que saliera, que estaba llamando a Zac.
Cerré la puerta a tiempo para oír el principio de su conversación...
—Zac, tenemos que quedar.
¿Te la has tirado?
Me alejé, no quería oír más, ya me llamaría Martín mañana, o luego... o quizás nunca. De todas formas ya hablaríamos en clases.

13 comentarios:

Anónimo dijo...

creo que sabes quien soy :)! te sorprenderia si te dijese que me lo he leido entero aunque es bastante largo...:) pero también he de reconocerte que es el únici capítulo que me ha dejado con ganas de más... y no pienses que es por esa parte... bueno que esperare el capítulo 7 te quiero

Anónimo dijo...

Veo que se ha puesto muy de moda comentar en anónimo por aquí, así que yo también me uno :)
Este capítulo ha dado un giro muy inesperado por un lado, pero que de alguna manera, me lo podía imaginar. No me explico cómo la gente que ha votado a Martín en la encuesta no retira ya sus votos, al igual que no me explico cómo es posible que Carlos no se haya incluido en la encuesta (yo lo votaría).
¿La historia? Por fin está donde yo quería que estuviese... ;3

Sinmásdetallesquequererrevelar... Anónim@

Schtroumpfette dijo...

Anónimo 1: Sí, sí, sé quién eres ^^
Sabes que siempre valoro mucho tu opinión porque eres de las únicas personas que son capaces de decirme ''Esto es una mierda'' a la cara y sin complicaciones. Por eso me hace muy feliz que te haya gustado :D
Muchísimas gracias.

Anónimo 2: Sí, eso parece... aunque prefiero que pongan sus nicks, ya que aunque comentan como anónimos, siempre sé quiénes son... pero tú... no tengo ni idea de quién eres... no me gusta xD
Sí, la encuesta he de ''rehacerla'' o algo, pues la puse al principio, donde Carlos aún no había salido. Y no se pueden retirar votos xD
Me alegro de que esté donde tú querías (en el nudo, más o menos, supongo) ^^
Me alegro de haberte visto comentar.... aunque no sepa quién eres... xD
¡Gracias a ambos! :)

elena g dijo...

este capítulo si que me a encantado, me ha dejado con ganas de mas, y aunqe los demas no estaban nada mal este los ha superado, aunqe hay una parte, qe no la entiendo, ella porque se pone a llorar? ppodrias haber descrito un poco mas sus sentimientos y eso al principio, porque no se entiende muy bien, o por lo menos yo..
enserio, me está encantado tu libro jaja
espero impaciente los proximos capitulos!
suuuerte :D

Schtroumpfette dijo...

Me alegro de que te guste :$
Gracias, tengo que tratar de superarme con cada capítulo nuevo :)
Lydia llora porque piensa que no es suficientemente buena para Martín, lo siento si no se ha entendido bien :(
Lo siento, trataré de mejorarlo en el capi siguiente ^^
Muchas gracias, me alegro de que te guste =D
¡Gracias por comentar!

Anónimo dijo...

Anónimo 2:
Hmmm... Schtroumpfette, tengo mis fuentes que me informan de cómo va tu historia, así que indirectamente, sí que me conoces ;)
Piensa que tienes un fan más y no le des vueltas a quién soy, ¿vale?
Me gustaría que supieses que tu historia es la primera historia romántica que leo (no me van mucho estas cosas) pero la tuya ha sido una excepción. Bien es cierto que me han insistido mucho para que comenzase a leerla, pero reconozco que está muy bien y no va tan lenta como otras historias de amor. Tienes mucho talento y creo que has sabido aprovecharlo creando este blog.

Pues eso... ;)

Schtroumpfette dijo...

Si vas a seguir comentando tendré que llamarte de alguna manera para diferenciarte del resto de anónimos... xD
No puedes pedirme que no le dé vueltas a quién eres... ¿Eres un chico? ¿Una chica? ¿Nos conocemos en persona, por tuenti?
Bien, me alegro mucho de que te hayas animado a leer historias románticas ^^
¿Quién te ha insistido? No tienes que leer si no quieres, obviamente.
Gracias, gracias, me halagas :$
En fin, me alegro que te haya gustado, Anónimo2.

Anónimo dijo...

Anónimo2...! Qué nombre más soso... Ha sido mi culpa por no haber escrito otra cosa desde un principio xD
Respecto a mi identidad... ¿no prefieres dejarlo así; con este ''halo de misterio'' que la envuelve? Conozco a alguien que lee la historia y me la recomendó para pasar el rato (y me gustó)... eso es todo, ¿contenta? xD
No soy una persona que se deje influenciar tanto... si no quisiera leer, no leería ;)
Capítulo 7... ¿Dónde estás? T.T

Anónimo2... alias MneL ;3

Schtroumpfette dijo...

Creo... Creo que ya sé quién eres :P ¿Verdad, bambú?
No puedes ser otra persona xD En serio, me corroe la curiosidad ¿Quién eres? Aunque sea dímelo de forma encriptada y enreversada, pero dímelo ¡Por favor! xD
Pues dale las gracias a quien te la haya recomendado :)
Hasta el fin de semana o así no podré sentarme tranquila y sola a escribir nada, creo.
Adiós, MneL :)

Anónimo dijo...

¡¡No!! :D Soy un fan y tengo derecho a no revelar mi identidad. No he entendido bien tu mensaje:
primero, dices que soy una persona, y luego, sigues hablando como si nada... XD
Bueno, mientras no escribas, yo no escribo... y entonces no podrás descubrir quién soy... o quizás ya te he dado una pista... ;D

MneL_77 ??

Schtroumpfette dijo...

¿Un fan? ¿Eres un chico, pues? Y no me gusta que digas fan... xD No eres MI fan, eres una persona a la que le gusta la historia (:
Con la frase esa que es una ''pista'' me has terminado de confundir por completo...
¿No puedes contactar conmigo desde ''contacto'' y hablamos por correo, o algo?
¿MneL_77? Ni idea...
Dx
PD. Gracias por comentar y me alegro de que te guste la historia ^^

Anónimo dijo...

Carlos y Adriana tienen que estar juuntos!(:
me a gustado mucho como has empezado la relacion de estos dos.
Aunque pongo anonimo me llamo Carolina

Schtroumpfette dijo...

Gracias, me alegro de que te haya gustado ^^