Sinopsis

Lydia y Martín siempre han sido muy buenos amigos, hasta que Zac, el mejor amigo de Martín, lo convence para que empiece a salir con ella. Algún tiempo más tarde, Zac le dirá que la deje, que no vale la pena. Martín, que siempre ha sido un chico muy maleable, lo hará, por lo que la relación de Lydia y Martín se volverá bastante hostil… por culpa de su ruptura, Lydia se verá obligada a refugiarse en los brazos de Carlos, un amigo del colegio, más tarde ambos acabarán muy enamorados, Lydia de Carlos y Carlos de Ariadna, la mejor amiga de Lydia la cual tuvo un romance con Martín tres años atrás y aún sigue enamorada de él… ¿Y si al final Martín se da cuenta de que Lydia le gustaba de verdad? ¿Será tarde para arreglar su error? ¿Qué pasará entre tantos líos amorosos?

lunes, 30 de enero de 2012

Capítulo 10. Fuerte y feroz.

Capítulo 10
—Eh, Carlos, ¿te apuntas a unas rondas?—Le gritó un chico desde el sitio donde el resto patinaba.
—No Kike, vengo otro día. Nos vamos ya que es tarde—Se levantó, instándome para hacer lo mismo.
—Es tarde, ¿te llevo a tu casa ya?—Me sorprendió el ofrecimiento, pero acepté.
—Carlos, antes tengo que recoger la cámara y el resto de cosas de tu casa.—Le recordé.
Asintió, dando a entender que no lo había olvidado.
—Carlos, mañana ¿a qué hora quedamos?
—Mmm… la grabación no está ni empezada ni planteada, así que tendremos que quedar temprano… ¿te va bien sobre las 9:30h? —En realidad me parecía demasiado temprano (teniendo en cuenta que me tendría que levantar como mínimo media o una hora antes para prepararme), pero no pude negarme si me miraba con esa sonrisa que cada vez me gustaba más.
—Claro, a las 9:30 me viene perfecto.—Mentí.
Se carcajeó.
—Te haré madrugar, así en lo primero que pensarás al levantarte, será en mí.—Lo pensé, y tenía razón…
—Idiota…—bromeé, dándole un codazo en las costillas.
[…]

martes, 24 de enero de 2012

Capítulo 9. Nuevas sensaciones

Capítulo 9
De camino a mi casa intenté dejar de pensar en Martín, y me sentí más culpable aún ¿Le fallaba de esa manera privándolo de un momento íntimo y especial y encima me iba por ahí, consolando a otros hombres? Sacudí la cabeza, alejando esos malos pensamientos.
Una vez en casa, probé a llamarlo para ver por qué había faltado… pero desistí, si él no había hecho amago de contactar conmigo, yo tampoco lo haría, fue él quien me dijo que ya hablaríamos —Necesita tiempo—me recriminé.

[…]

El viernes tampoco asistió a clases.
—Pelirroja—Me llamó Carlos.
No me molestaba ese apelativo cariñoso… de hecho… me gustaba.
—Dime
—Gracias por lo de ayer—Bajó la cabeza un poco, casi como si estuviera avergonzado.
—De nada, para eso estamos las amigas—Al instante me arrepentí de lo dicho. No sabía a ciencia cierta si él me consideraba como tal.
—Bueno, por eso y porque soy un crack, todas las tías venís a mí—Añadió con un toque presuntuoso. Guiñándome un ojo.
Rodé los ojos.
—¡Fantoche!—Me reí, acusándolo.
—No, pero soy la leche.
En cierto modo me alegraba de que estuviese mejor—o al menos de que lo pareciese—pero no lo tragaba cuando se ponía en ese plan de presuntuosidad.

[…]

jueves, 19 de enero de 2012

Capítulo 8. No estés triste.

Capítulo 8
El resto de los intercambios estuvimos hablando sobre cómo lo haríamos, en qué parte de la casa, con qué iluminación… etc…

[…]

Bajé las escaleras centrales del instituto, buscando con la mirada a Ariadna.
—¡Cariño, estoy aquí!—La saludé con el brazo en alto cuando la vi, haciendo cola en la cafetería.
Me devolvió el gesto indicándome que no se podía mover, tendría que ir yo.
—¿Qué tal, Ly? Oye, me he fijado en que Martín no está contigo, ¿Qué ha pasado?—Dijo despreocupada, pendiente de un chaval que quería colarse.
—Tengo mucho que contarte… no sabes lo que pasó ayer por la tarde.— Empecé a hablar como una descosida mientras Ariadna terminaba de pagar e íbamos a los baños, el refugio perfecto para conversaciones íntimas.

[…]

miércoles, 18 de enero de 2012

Capítulo 7. Inoportuno.

Capítulo 7
(Narra Martín)
Oí el portazo de Lydia justo cuando Zac descolgó el teléfono.
—Zac, tenemos que quedar
¿Te la has tirado?—
—No… se… se ha echado atrás… Yo… yo… esto… creo que me he pasado, intenté meterle mano… —Tartamudeé, estaba bastante sorprendido y un poco malhumorado, me había esforzado mucho como para que todo se fuese al garete.
—Te dije que esa mala zorra no valía la pena, además, me ha dicho Ariadna que últimamente estaba yéndose mucho con el guaperas de su clase. Te lo dije, Martín, déjala, no vale la pena. Tú eres un tío genial, puedes sacar tías mejores que esa gorda.—Me dolió un poco que hablase así de Lydia, después de todo, me seguía gustando.
—Pero… —Iba a decirle que en cierto modo había sido culpa mía.
—Pero nada, Martín. Eres un inconsciente, yo de ti me alejaría de esa chica ahora que puedes, antes de hacer los cuatro o cinco meses. En serio, no te conviene, déjala. Además, ¿no crees que si te quisiera de verdad, hoy habría llegado hasta el final? La pareja se basa en hacer sacrificios el uno por el otro, tú has dejado de salir conmigo muchas tardes para estar con ella, ¿y ella no es capaz de hacer el amor contigo aun cuando te has deslomado para pasar una tarde romántica?—A veces sentía como si Zac me conociese mejor que yo mismo y supiese qué decisiones eran las correctas.
—Creo… creo que tienes razón, Zac… quizás… quizás si ella no es capaz de quererme como yo a ella, deberíamos dejarlo… pero no sé tío… la quiero mucho…
—Déjate de chorradas, Martín. Déjala antes de que ya no haya marcha atrás, tío, esa chica te manipula, ¡Es que no te das cuenta! —El pobre estaba afligido, se notaba que lo pasaba mal por mí.
—¿Sabes qué? Tienes razón, Zac, siempre me has ayudado mucho, así que tienes razón, la voy a dejar, pero antes voy a darle otra oportunidad, el próximo sábado voy a quedar con ella, y voy a intentarlo otra vez, y si no hay tema, la dejo.—Sentencié, de forma un poco cruda.
—Yo la dejaría sin haberle dado una segunda oportunidad, pero es tu chica, Martín.

viernes, 13 de enero de 2012

Capítulo 6. Un clavo saca otro clavo.

Capítulo 6
Por la noche, una vez hube terminado de hablar con Martín largo y tendido y antes de dormirme, me puse a pensar en el día, recordando que la profesora de gimnasia, Doña Ana Hidalgo, había decidido hacernos jugar a las clases a las que ella daba gimnasia (Los primeros de Bach) un partido amistoso de fútbol y baloncesto (‘’ya los organizaría ella por grupos’’ decía). Sobraba decir que no me gustaba la idea en absoluto.
Y así, dándole vueltas a cómo podría librarme de esta, me fui quedando completamente dormida, con Martín como último pensamiento.

[...]

sábado, 7 de enero de 2012

Capítulo 5. Primer día.

Capítulo 5
Me levanté temprano para poder ducharme y vestirme con tranquilidad. Estaba un poco ansiosa por las ganas que tenía de empezar el nuevo curso, cursar el bachillerato y sacarlo con buenas notas era algo muy importante para mí.
Con las prisas llegué al instituto un poco más temprano de lo normal, pero nada importante pues Ariadna ya estaba sentada en el auditorio, cogí asiento a su lado.
—Qué temprano has llegado, Ariadna.—Saludé.
—¡Mira quién fue a hablar! ¿Nerviosa?—Ariadna se burlaba de mí, ella creía que no había ningún motivo para alterarse, que solo era un día más.
—Tonta, sabes que sí—Le saqué la lengua en un acto de lo más infantil— Además, ya sabes que es probable que nos cambien de clase— Añadí un poco apenada.

miércoles, 4 de enero de 2012

Capítulo 4. Transición.

Capítulo 4.
El día se me había pasado rapidísimo, Martín me había invitado al cine a ver una comedia romántica preciosa, aunque un poco empalagosa para mi gusto. Por supuesto, yo había pagado las palomitas.
Le dije que me dejase en casa no muy tarde, pues tenía que hacer algunas cosillas, me pareció ver que se entristecía un poco, pero no puso objeción ninguna.

Esa tarde llamé a Ariadna para quedar con ella, teníamos que hablar urgentemente.
—¿Ariadna?
—Sí, dime. ¿Qué pasa?
—¡Hace mucho que no hablamos, tia! ¿No se te hace raro? ¿Te parece si vamos hoy a tomar un helado?— Intenté no parecer nerviosa, pero creo que algo me notó.
—Mmm... Claro, han abierto una heladería muy buena debajo de mi casa, ¿Te vienes?
—Sí, en cinco minutos voy.
Salí con más nervios que prisas de mi casa, al ir nerviosa iba más rápido, por lo que en cuatro minutos estuve tocando el timbre de mi amiga.
—¿Quién es?— Habló María Teresa, la madre de Ariadna.
—Soy Lydia, señora. Había quedado con su hija, ¿puede decirle que baje?
—¡Dile que ya voy, mamá!—Gritó Ariadna de fondo.
—Bueno, ya la has oído pequeña, enseguida baja.
La esperé un rato en el portal hasta que bajó, bastante informal, como solía vestir ella.
—Verás, ven, como el local es nuevo tiene unas ofertas increíbles, Ly.

martes, 3 de enero de 2012

Capítulo 3. Decisiones.

Capítulo 3.
Estuve toda la noche dando vueltas en la cama, sin poder encontrar una posición que me resultase realmente cómoda… levantándome, volviéndome a acostar… pensando, dándole vueltas a lo sucedido. Y es que…

¿Qué había pasado? Martín, mi mejor amigo de toda la vida, me había pedido ser su novia… luego, pálida, se lo había contado a Lourdes, la cual se había puesto como loca ya que (y cito textualmente) ‘Ese tío está como un tren’. De vuelta a casa había pensado en llamar a Ariadna, pero al final no lo hice, no lo hice porque me acordé de algo que hacía que mis tripas se revolviesen. No estaba segura de si Ariadna había superado el desamor que sufrió con Martín varios años atrás. Cuando él tenía catorce y ella trece, estuvieron saliendo un tiempo, pero finalmente Martín la dejó, y eso la destrozó prácticamente, aunque aún eran jóvenes, pero Ariadna aún llevaba esa espina clavada en lo más hondo de su ser, no lo decía, pero a las mejores amigas no hace falta decirle esas cosas para saber que es verdad.