Sinopsis

Lydia y Martín siempre han sido muy buenos amigos, hasta que Zac, el mejor amigo de Martín, lo convence para que empiece a salir con ella. Algún tiempo más tarde, Zac le dirá que la deje, que no vale la pena. Martín, que siempre ha sido un chico muy maleable, lo hará, por lo que la relación de Lydia y Martín se volverá bastante hostil… por culpa de su ruptura, Lydia se verá obligada a refugiarse en los brazos de Carlos, un amigo del colegio, más tarde ambos acabarán muy enamorados, Lydia de Carlos y Carlos de Ariadna, la mejor amiga de Lydia la cual tuvo un romance con Martín tres años atrás y aún sigue enamorada de él… ¿Y si al final Martín se da cuenta de que Lydia le gustaba de verdad? ¿Será tarde para arreglar su error? ¿Qué pasará entre tantos líos amorosos?

martes, 3 de julio de 2012

Capítulo 25. Miradas incomprendidas.

Capítulo 25.
(Narra Martín)
Esa tarde había quedado con Olga, una amiga del instituto para intentar olvidar un poco de todo y reconducir un poco mis sentimientos hasta otros destinos. Le había causado daño a Lydia y a Ariadna, y estaba bastante claro que ninguna de las dos querría seguir manteniendo ningún tipo de relación conmigo, por lo que era mejor empezar a conocer chicas nuevas.
Olga era una chica guapa, simpática pero no demasiado graciosa... pero de las que conocía, era de las aceptables. Igualmente sólo quería olvidarme un poco de todo y pasar página, quizás ella me ayudaría.

jueves, 14 de junio de 2012

Capítulo 24. Novios.

Capítulo 24.
(Narra Lydia)
Negro. Lo veía todo negro. Podía percibir sonidos del exterior, pero parecía como si mi cerebro hubiese perdido la capacidad de reconocerlos, sonaban como murmullos lejanos. Parecía una multitud, la multitud estaba alarmada.
Lo último que recordaba era estar intentando cantar alguna canción de My chemical romance sin mucho éxito… y luego… nada.Tampoco sabía decir si era o no consciente de mí misma, no sentía dolor, ni placer… directamente no sentía nada… bueno, sí.
Sentía la necesidad de hablar con Álex.

martes, 12 de junio de 2012

Capítulo 23. Una cita accidentada.

Capítulo 23.
(Narra Álex).
Habían pasado semanas desde que lo dejé con Fátima, semanas desde que no había podido contactar con Lydia… y aunque suene raro… la echaba de menos, era tan distinta de su prima, tenía algo que gustaba (o quizás sólo me gustaba a mí), desde el primer día que la conocí me había llamado la atención… y es que cuando estaba con ella, no quería que el tiempo pasase. Pero como en ese momento yo estaba saliendo con Fátima, no era capaz de darme demasiada cuenta… es más, ahora que lo pienso fríamente, quizás Lydia sí tuvo algo que ver en la ruptura de su prima y yo… pero tampoco iba a darle demasiadas vueltas, su prima y yo habíamos cortado hace semanas, y ella y yo éramos amigos, no entendía que no me cogiese el teléfono.

miércoles, 23 de mayo de 2012

Capítulo 22. Nuevos horizontes.

Capítulo 22.
(Narra Lydia).
Hacía ya tres días que habían dado las vacaciones de navidad y ya me había quedado sin cosas que hacer.
Mi abuela junto con mi madre y mi tía se tiraban el día por ahí o encerradas en la cocina, y yo no salía demasiado debido al frío o porque simplemente no tenía ganas de salir.
Fátima no podía estar mejor aparentemente, se había pasado desde que cortó con Álex poniéndolo como un trapo a cualquier persona que le preguntase el porqué de su ruptura… aunque por las noches la escuchaba gimotear en sueños mientras susurraba su nombre. Y a mí me miraba con hostilidad cada vez que podía, intentando echarme la culpa de que Álex rompiese con ella.

viernes, 4 de mayo de 2012

Capítulo 21. Cerrando capítulos.

Capítulo 21.
(Narra Álex)
Había pensado mucho lo que dijo Zac, pero más en lo que pensaba yo mismo... ¿Qué tenía que hacer? Me daba cosa dejar a Fátima... pero sólo llevábamos dos meses y ya me estaba agobiando como si fuésemos marido y mujer... yo no quería una relación así.
Vibró mi móvil justo cuando noté que estaba a punto de llegar a una conclusión.
—¿Hola?—Pregunté, sin querer había descolgado sin mirar quién era.
¡Hola, Álex! —Oí la voz de Fátima, algo melosa y con un tono cansino.—¿Cómo estás mi amor? Hace ya mucho que no nos vemos, ¿Dónde has estado? ¿Por qué no me has llamado?—Suspiré, intentando recordar por qué salía con ella, aguantando que me preguntase cada detalle de lo que había hecho el tiempo que llevábamos sin vernos (que en realidad era poquísimo...).

sábado, 21 de abril de 2012

Capítulo 20. Siempre quedarán marcas.

Capítulo 20.
(Narra Álex)
Estaba sentado en un banco de un parque, ensimismado con los abuelos que le daban de comer a las palomas, mirando en derredor también, pues la vista era totalmente verde, habían plantado multitud de árboles alrededor.
Estaba tan embobado que casi no noté cuando me llamaron al móvil.
Hola Álex, ¿Qué tal? Acabo de ver tu mensaje. —Tardé un poco en reconocer que era Zac quien hablaba.
—Hey, ¿Qué pasa tío? Oye, ¿Cuánto hace que no nos vemos? Venga, que te invito a tomar unas cañas, vente al bar Quesillos, ¿no?. —Lo animé, tenía ganas de hablar con alguien, y aunque no lo conocía de mucho, éramos amigos.
Claro, venga, que voy para allá.—Me contestó.

domingo, 8 de abril de 2012

Capítulo 19. Una cita con riesgos.

Capítulo 19.
(Narra Ariadna).
No sabía si tenía que llamar a Carlos para quedar con él, o con Martín para aclarar las cosas…
Estaba hecha un lío, quería conocer un poco más a Carlos, pero si lo llamaba era muy probable que Martín se sintiera decepcionado por mi parte… ¡Pero era él quien me usaba y manipulaba a su antojo! Decidí entonces salir con Carlos, al menos una tarde para conocernos mejor, porque sinceramente, aunque era algo macarra, parecía buen chico además, era muy guapo.
Cogí el teléfono, intentando hacer memoria por si había quedado con Martín pero no me acordaba.
Agradecí a mi yo del pasado que no hubiese tirado el número de Carlos cuando éste se lo dio “por si algún día lo necesitaba”. Recuerdo que estuve tentada a rompérselo en sus narices, pero al final me lo quedé, por si acaso.
—Hola, ¿Carlos?—Por raro que pareciese, la voz me salió de lo más relajada.

lunes, 2 de abril de 2012

Capítulo 18. El amor te ciega.

Capítulo 18.
Fui a la sección de caballeros, tenía que encontrarle algo a mi padre si no quería regalarle otra triste corbata como el año pasado, a juego con sus gemelos.
Miré algunos relojes bastante caros hasta que me cansé y me fui un rato a los recreativos del centro comercial. Me metí la mano en el bolsillo derecho del pantalón para saber de cuánto dinero disponía, llevaba algunos billetes de diez y otros tantos de veinte… desde luego venía cargada para las fiestas.
Saqué un billete de cinco que encontré y le pedí cambio al chico del mostrador, luego me di un paseo para ver los diferentes recreativos de la sala.
Bolos, billar, juegos con pistolas para matar, motos, coches, engañabobos, etc…
—¿Sabes ya a lo que vas a jugar, muñeca?—Me sorprendió una voz algo desconocida desde atrás. Me giré con brusquedad, sobresaltada, para ver que era Álex quien hablaba.

martes, 27 de marzo de 2012

Capítulo 17. Casualidades familiares.

Capítulo 17.
(Narra Carlos).
Vi que Álex titubeaba después de que Lydia se marchase, supuse que no quería darme la sudadera sucia, pero al final optó por venir a traérmela.
[…]
—¡Hey, Carlitos! —Oí que gritó, llamando a la puerta.
—Pasa, está abierta.—Dije, intentando que no se me notase cierta amargura en la voz. Lydia y tú no sois nada, Carlos. No puedes estar celoso. Cálmate. Me reprochaba a mí mismo.

sábado, 17 de marzo de 2012

Capítulo 16. Cuando una puerta se cierra, otra se abre.

Capítulo 16.
(Narra Carlos)
Estuve besando a Lydia durante unos minutos (o quizás fueron horas), el tacto de sus labios sobre los míos sabía bien, nos besábamos con pasión, con ganas.
Porque había descubierto que Lydia me gustaba, ¿Cómo podía no gustarme una chica como ella? amable, guapa, lista, comprensiva, divertida… era increíble, sin duda. Pero, si tan fantástico era todo ¿por qué no podía dejar de pensar en Ariadna? Besar a Lydia estaba siendo una experiencia inolvidable, incluso tenía ganas de repetir aun cuando ni si quiera habíamos acabado… pero quería a Ariadna, con ella había sido una especie de flechazo…

jueves, 8 de marzo de 2012

Capítulo 15. Besos furtivos.

Capítulo 15.
(Narra Martín)
Hasta el lunes seguía sin poder ir a clase gracias al idiota de Carlos, el nuevo amiguito de Lydia.
Odiaba que me hiciera esto, yo la quería más que nada en este mundo ¿y me lo paga así?
El timbre interrumpió mis pensamientos, seguro que era Ariadna.
—Pasa, está abierto. Cierra al entrar, por favor.—Tener a Ariadna me venía bastante bien, era una chica extraña pero fácil de manejar si sabías cómo.

domingo, 26 de febrero de 2012

Capítulo 14. ¿Repetimos?

Capítulo 14
Esa noche tuve pesadillas con las canciones del grupo del día anterior, no cantaban mal, pero las canciones en sí no eran demasiado buenas, aunque a Ariadna le habían encantado, no me extrañaría que ahora fuese su grupo favorito.
Mientras pensaba en lo encantador que había estado Carlos, caí en la cuenta de que Ariadna había estado algo seca con él. De repente, se me vino a la cabeza la imagen del sueño anterior, Ariadna y Carlos besándose… y por un momento me alegré de que no naciese una amistad entre ellos ¿Sería mi amiga capaz de traicionarme así? —¿Y por qué no? Después de todo, tú le hiciste lo mismo a ella saliendo con Martín…—Me habló una vocecilla dentro de mi cabeza.

sábado, 18 de febrero de 2012

Capítulo 13. Un ángel... caído.

Capítulo 13.
Al día siguiente me levanté, pensando en el sueño tan raro que había tenido, pero era un sueño, no le di mayor importancia.
Me fijé también en el calendario que había enfrente de mi cama… Era casi Navidad, ¿Qué haríamos este año? ¿Con quién lo celebraría?
Mi cabeza vagaba entre un mar de pensamientos mientras me vestía para ir al instituto, con gran pereza por mi parte.
De repente, mientras observaba el cartón de leche, caí en la cuenta de que ese día había quedado con Carlos… y Ariadna. Sopesé a dónde podríamos ir y qué hacer.
¿Cine? No, estaba demasiado caro y no tenía dinero para gastar. ¿Skate park? No creo que a Ariadna le gustase. ¿De compras? Dudo que Carlos viniera.
[…]

sábado, 11 de febrero de 2012

Capítulo 12. ¿Premoniciones?

Capítulo 12
Carlos me dijo que habían expulsado a Martín el resto de la semana, lo que hizo que me sintiera insegura y a la vez, angustiada.
Intenté repasar mentalmente lo ocurrido, quizás no iba a pegarme a mí sino que volvía a golpear la pared… o quizás no… de todas formas, lo había estado pensando mucho. En el caso de que aún siguiésemos siendo novios, no duraríamos mucho más. Esto se había acabado.
Mientras me disponía a marcar el número de Martín, recordé cómo se había preocupado Carlos, había estado consolándome durante el resto de la jornada escolar…

domingo, 5 de febrero de 2012

Capítulo 11. El ave Fénix.

Capítulo 11
(Narra Ariadna)
Estaba escuchando Everybody’s fool de Evanescence tumbada en mi cama cuando noté mi móvil vibrar en mi bolsillo derecho.
—Ariadna, ¿Estás ocupada?—El corazón se me heló cuando oí la voz de quien había sido mi amor más profundo en toda mi vida adolescente.
—No, para nada. ¿Qué pasa?—Traté de que no se me notase el nerviosismo.
¿Tú podrías quedar hoy? Hay cosas que deberías saber, cosas sobre Lydia.—No supe cómo reaccionar, pero acepté. Necesitaba estar con él, hacía tanto que no quedábamos a solas.
Vente a mi casa y te pongo al día Ari—Ari… no podía recordar la última vez que él me había llamado así. Bueno, sí podía, pero era demasiado doloroso.
—Allí estaré.
—Gracias, Ari… por cierto… —Hizo una pausa, como pensando si decirme algo o no—Te he echado de menos.—Sus palabras fueron como dinamita en mis sentimientos. Hacía tanto que soñaba con este día, hacía tanto que soñaba con que me dijese que me había extrañado tanto como yo a él…

lunes, 30 de enero de 2012

Capítulo 10. Fuerte y feroz.

Capítulo 10
—Eh, Carlos, ¿te apuntas a unas rondas?—Le gritó un chico desde el sitio donde el resto patinaba.
—No Kike, vengo otro día. Nos vamos ya que es tarde—Se levantó, instándome para hacer lo mismo.
—Es tarde, ¿te llevo a tu casa ya?—Me sorprendió el ofrecimiento, pero acepté.
—Carlos, antes tengo que recoger la cámara y el resto de cosas de tu casa.—Le recordé.
Asintió, dando a entender que no lo había olvidado.
—Carlos, mañana ¿a qué hora quedamos?
—Mmm… la grabación no está ni empezada ni planteada, así que tendremos que quedar temprano… ¿te va bien sobre las 9:30h? —En realidad me parecía demasiado temprano (teniendo en cuenta que me tendría que levantar como mínimo media o una hora antes para prepararme), pero no pude negarme si me miraba con esa sonrisa que cada vez me gustaba más.
—Claro, a las 9:30 me viene perfecto.—Mentí.
Se carcajeó.
—Te haré madrugar, así en lo primero que pensarás al levantarte, será en mí.—Lo pensé, y tenía razón…
—Idiota…—bromeé, dándole un codazo en las costillas.
[…]

martes, 24 de enero de 2012

Capítulo 9. Nuevas sensaciones

Capítulo 9
De camino a mi casa intenté dejar de pensar en Martín, y me sentí más culpable aún ¿Le fallaba de esa manera privándolo de un momento íntimo y especial y encima me iba por ahí, consolando a otros hombres? Sacudí la cabeza, alejando esos malos pensamientos.
Una vez en casa, probé a llamarlo para ver por qué había faltado… pero desistí, si él no había hecho amago de contactar conmigo, yo tampoco lo haría, fue él quien me dijo que ya hablaríamos —Necesita tiempo—me recriminé.

[…]

El viernes tampoco asistió a clases.
—Pelirroja—Me llamó Carlos.
No me molestaba ese apelativo cariñoso… de hecho… me gustaba.
—Dime
—Gracias por lo de ayer—Bajó la cabeza un poco, casi como si estuviera avergonzado.
—De nada, para eso estamos las amigas—Al instante me arrepentí de lo dicho. No sabía a ciencia cierta si él me consideraba como tal.
—Bueno, por eso y porque soy un crack, todas las tías venís a mí—Añadió con un toque presuntuoso. Guiñándome un ojo.
Rodé los ojos.
—¡Fantoche!—Me reí, acusándolo.
—No, pero soy la leche.
En cierto modo me alegraba de que estuviese mejor—o al menos de que lo pareciese—pero no lo tragaba cuando se ponía en ese plan de presuntuosidad.

[…]

jueves, 19 de enero de 2012

Capítulo 8. No estés triste.

Capítulo 8
El resto de los intercambios estuvimos hablando sobre cómo lo haríamos, en qué parte de la casa, con qué iluminación… etc…

[…]

Bajé las escaleras centrales del instituto, buscando con la mirada a Ariadna.
—¡Cariño, estoy aquí!—La saludé con el brazo en alto cuando la vi, haciendo cola en la cafetería.
Me devolvió el gesto indicándome que no se podía mover, tendría que ir yo.
—¿Qué tal, Ly? Oye, me he fijado en que Martín no está contigo, ¿Qué ha pasado?—Dijo despreocupada, pendiente de un chaval que quería colarse.
—Tengo mucho que contarte… no sabes lo que pasó ayer por la tarde.— Empecé a hablar como una descosida mientras Ariadna terminaba de pagar e íbamos a los baños, el refugio perfecto para conversaciones íntimas.

[…]

miércoles, 18 de enero de 2012

Capítulo 7. Inoportuno.

Capítulo 7
(Narra Martín)
Oí el portazo de Lydia justo cuando Zac descolgó el teléfono.
—Zac, tenemos que quedar
¿Te la has tirado?—
—No… se… se ha echado atrás… Yo… yo… esto… creo que me he pasado, intenté meterle mano… —Tartamudeé, estaba bastante sorprendido y un poco malhumorado, me había esforzado mucho como para que todo se fuese al garete.
—Te dije que esa mala zorra no valía la pena, además, me ha dicho Ariadna que últimamente estaba yéndose mucho con el guaperas de su clase. Te lo dije, Martín, déjala, no vale la pena. Tú eres un tío genial, puedes sacar tías mejores que esa gorda.—Me dolió un poco que hablase así de Lydia, después de todo, me seguía gustando.
—Pero… —Iba a decirle que en cierto modo había sido culpa mía.
—Pero nada, Martín. Eres un inconsciente, yo de ti me alejaría de esa chica ahora que puedes, antes de hacer los cuatro o cinco meses. En serio, no te conviene, déjala. Además, ¿no crees que si te quisiera de verdad, hoy habría llegado hasta el final? La pareja se basa en hacer sacrificios el uno por el otro, tú has dejado de salir conmigo muchas tardes para estar con ella, ¿y ella no es capaz de hacer el amor contigo aun cuando te has deslomado para pasar una tarde romántica?—A veces sentía como si Zac me conociese mejor que yo mismo y supiese qué decisiones eran las correctas.
—Creo… creo que tienes razón, Zac… quizás… quizás si ella no es capaz de quererme como yo a ella, deberíamos dejarlo… pero no sé tío… la quiero mucho…
—Déjate de chorradas, Martín. Déjala antes de que ya no haya marcha atrás, tío, esa chica te manipula, ¡Es que no te das cuenta! —El pobre estaba afligido, se notaba que lo pasaba mal por mí.
—¿Sabes qué? Tienes razón, Zac, siempre me has ayudado mucho, así que tienes razón, la voy a dejar, pero antes voy a darle otra oportunidad, el próximo sábado voy a quedar con ella, y voy a intentarlo otra vez, y si no hay tema, la dejo.—Sentencié, de forma un poco cruda.
—Yo la dejaría sin haberle dado una segunda oportunidad, pero es tu chica, Martín.

viernes, 13 de enero de 2012

Capítulo 6. Un clavo saca otro clavo.

Capítulo 6
Por la noche, una vez hube terminado de hablar con Martín largo y tendido y antes de dormirme, me puse a pensar en el día, recordando que la profesora de gimnasia, Doña Ana Hidalgo, había decidido hacernos jugar a las clases a las que ella daba gimnasia (Los primeros de Bach) un partido amistoso de fútbol y baloncesto (‘’ya los organizaría ella por grupos’’ decía). Sobraba decir que no me gustaba la idea en absoluto.
Y así, dándole vueltas a cómo podría librarme de esta, me fui quedando completamente dormida, con Martín como último pensamiento.

[...]

sábado, 7 de enero de 2012

Capítulo 5. Primer día.

Capítulo 5
Me levanté temprano para poder ducharme y vestirme con tranquilidad. Estaba un poco ansiosa por las ganas que tenía de empezar el nuevo curso, cursar el bachillerato y sacarlo con buenas notas era algo muy importante para mí.
Con las prisas llegué al instituto un poco más temprano de lo normal, pero nada importante pues Ariadna ya estaba sentada en el auditorio, cogí asiento a su lado.
—Qué temprano has llegado, Ariadna.—Saludé.
—¡Mira quién fue a hablar! ¿Nerviosa?—Ariadna se burlaba de mí, ella creía que no había ningún motivo para alterarse, que solo era un día más.
—Tonta, sabes que sí—Le saqué la lengua en un acto de lo más infantil— Además, ya sabes que es probable que nos cambien de clase— Añadí un poco apenada.

miércoles, 4 de enero de 2012

Capítulo 4. Transición.

Capítulo 4.
El día se me había pasado rapidísimo, Martín me había invitado al cine a ver una comedia romántica preciosa, aunque un poco empalagosa para mi gusto. Por supuesto, yo había pagado las palomitas.
Le dije que me dejase en casa no muy tarde, pues tenía que hacer algunas cosillas, me pareció ver que se entristecía un poco, pero no puso objeción ninguna.

Esa tarde llamé a Ariadna para quedar con ella, teníamos que hablar urgentemente.
—¿Ariadna?
—Sí, dime. ¿Qué pasa?
—¡Hace mucho que no hablamos, tia! ¿No se te hace raro? ¿Te parece si vamos hoy a tomar un helado?— Intenté no parecer nerviosa, pero creo que algo me notó.
—Mmm... Claro, han abierto una heladería muy buena debajo de mi casa, ¿Te vienes?
—Sí, en cinco minutos voy.
Salí con más nervios que prisas de mi casa, al ir nerviosa iba más rápido, por lo que en cuatro minutos estuve tocando el timbre de mi amiga.
—¿Quién es?— Habló María Teresa, la madre de Ariadna.
—Soy Lydia, señora. Había quedado con su hija, ¿puede decirle que baje?
—¡Dile que ya voy, mamá!—Gritó Ariadna de fondo.
—Bueno, ya la has oído pequeña, enseguida baja.
La esperé un rato en el portal hasta que bajó, bastante informal, como solía vestir ella.
—Verás, ven, como el local es nuevo tiene unas ofertas increíbles, Ly.

martes, 3 de enero de 2012

Capítulo 3. Decisiones.

Capítulo 3.
Estuve toda la noche dando vueltas en la cama, sin poder encontrar una posición que me resultase realmente cómoda… levantándome, volviéndome a acostar… pensando, dándole vueltas a lo sucedido. Y es que…

¿Qué había pasado? Martín, mi mejor amigo de toda la vida, me había pedido ser su novia… luego, pálida, se lo había contado a Lourdes, la cual se había puesto como loca ya que (y cito textualmente) ‘Ese tío está como un tren’. De vuelta a casa había pensado en llamar a Ariadna, pero al final no lo hice, no lo hice porque me acordé de algo que hacía que mis tripas se revolviesen. No estaba segura de si Ariadna había superado el desamor que sufrió con Martín varios años atrás. Cuando él tenía catorce y ella trece, estuvieron saliendo un tiempo, pero finalmente Martín la dejó, y eso la destrozó prácticamente, aunque aún eran jóvenes, pero Ariadna aún llevaba esa espina clavada en lo más hondo de su ser, no lo decía, pero a las mejores amigas no hace falta decirle esas cosas para saber que es verdad.